El año 2025 combinó la deseada salida de la sequía meteorológica para el campo con temperaturas extremas, consolidándose como el tercer ejercicio más cálido en el país desde que hay registros, según se desprende del último balance climatológico publicado por la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet).

La primavera que rompió la sequía
La precipitación media nacional alcanzó los 688,7 mm, lo que supone un 109 % del valor normal y permite encadenar el segundo año consecutivo con carácter húmedo. Sin embargo, este balance positivo se sostuvo casi en exclusiva gracias a una primavera excepcionalmente lluviosa, que registró un 51 % más de precipitaciones de lo habitual. Por el contrario, el invierno, el verano y el otoño se comportaron como estaciones secas.
Esta concentración de lluvias primaverales resultó determinante para el sector agropecuario, ya que permitió que el conjunto del territorio abandonara en marzo de 2025 la situación de sequía de larga duración que arrastraba desde el mismo mes de 2023. Aunque a nivel general no se observa una tendencia clara de descenso pluviométrico desde 1961, el organismo sí detecta mermas estadísticamente significativas en áreas del noreste y sur peninsular.
Un termómetro sin tregua
En el plano térmico, el país soportó una temperatura media de 15,1 °C, superando en 1,1 °C el promedio habitual. La tendencia al calentamiento resulta evidente al constatar que los doce años más cálidos de la serie histórica se concentran en el siglo XXI, con un aumento acumulado de 1,75 °C en las últimas seis décadas.
Esta escalada térmica provocó que uno de cada tres días del verano transcurriera bajo los efectos de una ola de calor, tras registrarse tres episodios de este tipo. El desequilibrio se refleja también en los extremos diarios: durante 2025 se contabilizaron 25 récords de jornadas excepcionalmente cálidas frente a ninguna fría, una proporción que en la última década se sitúa en 32 marcas cálidas por cada una gélida.
La inestabilidad atmosférica también dejó su huella con episodios de lluvias torrenciales, destacando los fuertes impactos que provocó la dana Alice en el mes de octubre. De hecho, el ejercicio cerró como el segundo año natural con mayor número de borrascas y danas nombradas. Paralelamente, las aguas marítimas prolongaron su calentamiento, marcando el segundo registro más alto de la serie al volver a superar la barrera de los 20 °C.
Todos estos datos y tendencias forman parte del ‘Informe sobre el estado del clima de España 2025’, un documento elaborado por la Aemet, entidad dependiente del Ministerio para la Transición Ecológica, que vincula directamente esta evolución al cambio climático impulsado por la emisión de gases de efecto invernadero.





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