El precio del cerdo de engorde se mantuvo el miércoles 23 de septiembre en 1,45 € por kilogramo de peso en canal, tras la fuerte caída de 15 céntimos de la semana anterior. La sectorial de productores de porcino de Alemania considera que el precio sigue en un nivel extremadamente bajo para los ganaderos.

Según sus cálculos, cubrir la totalidad de los costes de producción de lechones y de engorde requeriría actualmente más de 2,00 €/kg canal, lo que supone un déficit de unos 55 € por cerdo. Con unos 900.000 cerdos sacrificados cada semana en Alemania, entre los de mataderos registrados en la Oficina Federal de Agricultura y Alimentación, los de mataderos no registrados y los cerdos con sobrepeso, la organización estima unas pérdidas de casi 50 M€ semanales para los ganaderos porcinos alemanes.
Compras cautelosas y exceso de oferta
Para el número de cerdos sacrificados en otoño, que ha aumentado ligeramente, las opciones de venta son limitadas, según la organización. En los supermercados, indica, cada vez resulta más evidente que muchos hogares agotan su presupuesto antes de lo habitual, por lo que compran con más cautela, priorizan las ofertas y optan por productos más baratos. A ello se suman las bajas ventas de la restauración, con restaurantes y hoteles afectados por los altos costes y la escasa demanda.
La abundante oferta en la UE está intensificando, añade, la presión sobre los precios de la carne de cerdo en el mercado europeo. Apunta en concreto al aumento de la producción española, que sigue presionando el mercado interior porque España, debido a las restricciones a las exportaciones a terceros países, se ve obligada a vender más carne de cerdo dentro de Europa. Eso incrementa la competencia en los mercados comunitarios, especialmente importantes para Alemania.
En los mercados de terceros países, la comercialización sigue siendo difícil. Los proveedores europeos compiten con carne de cerdo más barata procedente de Estados Unidos y Brasil, mientras que la demanda de Asia, en particular de China, continúa siendo débil.
La sombra del COVID
La organización define la situación como excepcional por su duración y magnitud y la compara con la grave crisis de precios de la pandemia de COVID-19. Entonces los precios del cerdo sufrieron una presión aún mayor por las perturbaciones del mercado, pero el nivel general de costes era significativamente inferior al actual. Las pérdidas, tanto entonces como ahora, se situaron entre 50 y 60 € por cerdo.
Recuerda además una diferencia clave: durante la crisis del coronavirus, muchas empresas pudieron acceder, al menos parcialmente, a préstamos puente, mientras que hoy no se dispone de un apoyo comparable.
Los costes, según el sector, han aumentado en casi todos los ámbitos: personal, energía, atención veterinaria, construcción y mantenimiento. El alza de los precios de la energía y el combustible supone una carga adicional para las explotaciones, y otros eslabones de la cadena, como los comerciantes de ganado y los mataderos, trasladan a la ganadería su mayor coste energético, en algunos casos mediante mayores gastos de transporte o logística. Recientemente también han subido los precios de los piensos, la principal partida de costes.
Ese aumento de costes se enfrenta, señala la organización, a unos ingresos que llevan meses muy por debajo del nivel general de costes, lo que agrava los problemas de liquidez. Por eso sostiene que la situación actual no es una bajada temporal de precios, sino una «amenaza excepcional y existencial» para la cría de cerdos y para toda la cadena de valor nacional.







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