Las previsiones de rendimiento agrícola en la Unión Europea se mantienen ligeramente por encima de la media del último lustro, aunque la sequía primaveral y la ola de calor de mayo han comenzado a mermar las perspectivas de los cultivos de invierno. Así lo recoge la última edición del boletín MARS elaborado por la Comisión Europea, que advierte sobre el creciente riesgo de estrés hídrico en las siembras de verano.

A pesar de que las condiciones de cultivo a nivel comunitario siguen siendo generalmente favorables, las previsiones apuntan a volúmenes inferiores a los registrados durante el año pasado, con solo ligeras variaciones respecto a las estimaciones del mes anterior. Según el análisis oficial, los cereales de invierno se aproximan a la madurez mientras que las producciones estivales mantienen un buen desarrollo inicial en la mayor parte del continente.
Sin embargo, la falta de precipitaciones y las altas temperaturas previstas hasta finales de junio en gran parte de Europa occidental y central amenazan con agravar la situación. Este escenario agota las reservas de humedad del suelo en un momento en el que aumenta la demanda de agua de las plantas, lo que podría comprometer el potencial de rendimiento de los cultivos de verano.
En el centro-oeste de Francia, la ola de calor de finales de mayo ya ha afectado a las fases reproductivas, recortando las expectativas de la cosecha de invierno. Una alerta similar se vive en el suroeste de Alemania y en el extremo oriental francés, donde las escasas lluvias y el calor amenazan especialmente al maíz y a la remolacha azucarera, si bien el grano de invierno escapa al riesgo por su cercanía a la madurez.
El mapa europeo de la sequía y las altas temperaturas
El este continental también sufre los estragos del clima. En el sur de la República Checa, el oeste de Eslovaquia, la mayor parte de Hungría y el occidente de Rumanía, la sequía prolongada ha penalizado el desarrollo invernal. Aunque algunas lluvias recientes han aliviado parcialmente el déficit, los cultivos estivales se exponen a un clima cálido inminente. Igualmente, en Ucrania occidental y central, la ausencia continuada de precipitaciones desde la primavera ha mermado las expectativas de los cultivos de invierno.
En el arco mediterráneo, el centro de Italia experimentó un aceleramiento en el llenado del grano debido al estrés térmico de mayo, lo que rebaja las estimaciones, aunque se mantienen por encima de la media de los últimos cinco años. Por su parte, Sicilia ha visto ligeramente mermadas sus excelentes previsiones para el trigo duro. En el caso de España, el documento consolida las pérdidas irreversibles de rendimiento en Castilla y León provocadas por la deficiente emergencia de los cultivos de invierno.
Como contrapunto positivo frente al panorama de los cereales y oleaginosas, el informe técnico destaca el arranque sin contratiempos de la campaña arrocera de 2026. En las principales regiones productoras de la UE, el arroz presenta actualmente unas perspectivas de rendimiento favorables.






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