Los productores franceses de tomate han denunciado las importaciones masivas que se están produciendo de tomates de Turquía, que colocan sobre el mercado comunitario tomates a un precio entre 25-35 céntimos/kg.
En principio los tomates de países terceros deberían pagar unos derechos de aduana de 30-35 céntimos por kilo cuando su precio de entrada es inferior a un cierto valor determinado por la Comisión, que actualmente es de 67 céntimos. Para la FNPL esto no concuerda con los precios a los que se está ofertando el tomate turco, existiendo la sospecha de un posible fraude o de insuficientes controles a las importaciones.






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