La lengua azul está presente en 18 provincias, según los datos del Ministerio de Agricultura a 8 de octubre: Pontevedra, La Coruña, Lugo, Asturias, Vizcaya, Guipúzcoa, Álava, La Rioja, Navarra, Huesca, Lérida, Segovia, Cáceres, Badajoz, Toledo, Ciudad Real, Albacete y Córdoba.

En este contexto, la Organización Colegial Veterinaria (OCV) ha recordado la importancia de vacunar a la cabaña de ovino, bovino y caprino según los serotipos de riesgo presentes en cada zona del territorio nacional. También pide reforzar el control vectorial en las explotaciones, reduciendo la exposición al mosquito Culicoides en las horas de mayor riesgo. A su juicio, la prevención es posible desde el trabajo conjunto de ganaderos, veterinarios y administración.
La organización considera fundamental que los ganaderos estén al tanto de las resoluciones y órdenes de las autoridades competentes, «ya que las zonas de restricción y las medidas de vacunación se actualizan frecuentemente según la evolución epidemiológica».
Sin síntomas no significa sin infección
Sobre la vacunación, la OCV recomienda seguir el programa fijado por la autoridad competente, usar la vacuna indicada para los serotipos presentes o de riesgo, respetar las pautas y condiciones de conservación y registrar correctamente cada dosis. Todo el proceso debe hacerse bajo la supervisión del veterinario de explotación. La organización sostiene que una cabaña vacunada está siempre mejor protegida.
Para detectar la enfermedad pronto en las propias granjas, los ganaderos deben vigilar una serie de síntomas por especie. En ovino, fiebre, inflamación de cabeza y cara, lesiones en mucosas, salivación, dificultad respiratoria, cojeras, abortos y mortalidad. En bovino, fiebre, lesiones en mucosas, edema, salivación, cojeras, descenso de la producción y alteraciones reproductivas. La OCV advierte además de que la ausencia de signos clínicos no equivale a la ausencia de infección.
Atardecer, noche y amanecer
El otro frente de prevención es la bioseguridad, y en concreto reducir, cuando sea posible, la exposición de los animales a los vectores. «Los Culicoides poseen un papel fundamental en la transmisión. El manejo de la explotación debe orientarse siempre que se pueda a reducir la exposición de los animales al vector, especialmente en los periodos de mayor actividad, que son el atardecer, la noche y el amanecer», explica la OCV, que destaca el papel del veterinario de explotación para asesorar sobre las medidas aplicables a cada granja.
Ante signos compatibles con la enfermedad, los ganaderos deben contactar de inmediato con su veterinario. Este se encargará del diagnóstico y la toma de muestras, planificará la vacunación, asesorará sobre los movimientos de animales y la comunicación de sospechas, y se coordinará con los Servicios Veterinarios Oficiales para adoptar las medidas sanitarias pertinentes.
Antes de cualquier movimiento, la OCV recuerda que la situación sanitaria puede variar según el origen y el destino, la especie, la situación epidemiológica, los serotipos circulantes, la vacunación, la época del año y los requisitos de la normativa vigente. Por ello, insiste en que no debe haber movimientos sin comprobar previamente las condiciones sanitarias aplicables.
La profesión veterinaria resume su mensaje así: «La lengua azul se previene en la explotación. El ganadero vigila, vacuna, comunica. El veterinario previene, detecta, asesora. La administración controla, coordina, actúa».






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