El Departamento de Agricultura de la Generalitat de Cataluña ha registrado 36 incendios relacionados con la recolección del cereal hasta el 15 de agosto, frente a los 949 incendios de vegetación contabilizados en el conjunto de la campaña, con una superficie provisional acumulada de 908,36 ha.

La mayoría de estos incendios han afectado a campos de cultivo y se han podido detener antes de alcanzar superficie forestal. El 52,8 % de los episodios ha afectado a menos de cinco hectáreas y 32 de los 36, el 88,9 %, no han llegado a las 50 ha, lo que pone de manifiesto la importancia de la detección precoz y de la primera intervención de maquinistas, Agentes Rurales, el Grupo Especial de Prevención de Incendios Forestales (GEPIF), las Agrupaciones de Defensa Forestal (ADF) y los Bomberos de la Generalitat. Sin embargo, cinco episodios concentran el 77 % de la superficie total: el incendio de Guimerà, originado el 8 de julio y relacionado con una embaladora, es el de mayor extensión, con 413,67 hectáreas, seguido de los de Talavera (102,50 ha), Castellfollit del Boix (87,30 ha), Sanaüja (57,25 ha) y Tàrrega (38,68 ha).
Las cosechadoras estuvieron implicadas en 25 de los 36 incendios, el 69,4 % del total, ocho de ellos relacionados directamente con el motor o con elementos del sistema de escape, como los colectores, los tubos de escape y, especialmente, los catalizadores y los filtros de partículas, que pueden alcanzar temperaturas muy elevadas. Los otros 17 se asociaron a distintas averías o incidencias mecánicas, entre ellas cuatro casos relacionados con la sierra de corte, cuatro con rozamientos del cabezal de corte y otros vinculados a la acumulación de restos vegetales en el interior de la máquina o a la rotura de un cojinete.
La distribución horaria confirma que la mayoría de las igniciones se produce en las horas de mayor insolación y menor humedad del combustible : el 88,9 % de los incendios se inició a partir de las 12 horas y el 69,4 %, a partir de las 14 horas, con la franja de 14 a 16 horas como la de mayor número de casos.
La campaña se ha desarrollado en condiciones especialmente adversas, sobre todo en las comarcas de Lleida, con niveles de peligro por encima de los valores medios de forma sostenida: en junio se activaron los niveles 2 y 3 del Plan Alfa, y en julio se llegó a activar el nivel 4 por peligro extremo en numerosos municipios, con episodios que se prolongaron hasta el 2 de agosto tras mantenerse activado durante 30 días seguidos. A estas condiciones meteorológicas se sumó una cosecha muy buena y una elevada acumulación de paja, factores que incrementaron el esfuerzo y la temperatura de trabajo de la maquinaria y favorecieron tanto las igniciones como la propagación del fuego.
Los 36 incendios se han distribuido en 16 comarcas. La Noguera es la que registra más casos, con cinco, seguida del Segrià, con cuatro, y de l’Urgell, la Segarra, la Conca de Barberà y l’Alt Empordà, con tres cada una. Por superficie destaca l’Urgell, con 456,71 ha, debido principalmente al incendio de Guimerà, seguida de la Segarra, con 165,70 ha.
El peso de la siega en el conjunto de los incendios forestales ha disminuido del 3,5 % de 2025 a menos del 3 % este 2026, y la campaña de 2025 se había cerrado con 38 incendios y 5.386,53 ha afectadas, una cifra fuertemente condicionada por el gran incendio de Torrefeta i Florejacs.






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