Las perspectivas de los cultivos de verano en Europa occidental y buena parte de Europa central se han visto deterioradas por las altas temperaturas y la falta de agua, según el último Boletín del estado de las cosechas (MARS) de la Comisión Europea. Las previsiones de rendimiento para el conjunto de cultivos de verano en la UE se sitúan hasta un 14% por debajo de la media de los últimos cinco años, mientras que en el norte y el este del continente las condiciones se mantienen más favorables.

¿Quién esta en rojo?
Los impactos más graves, derivados del estrés por calor y el déficit hídrico, se concentran en Francia, el sur de Alemania, el norte y centro de Italia, Austria, República Checa, Eslovaquia, Hungría y el oeste de Rumanía. Las altas temperaturas y la falta de lluvias afectaron especialmente durante la floración y la formación del grano, con menor fertilidad, un llenado deficiente y senescencia prematura como principales consecuencias. La disponibilidad limitada de agua de riego y las restricciones en su uso agravaron el estrés hídrico en varias regiones, un deterioro que ya se había notificado en el boletín de julio y que se ha intensificado desde entonces. El boletín anticipa reducciones significativas de rendimiento y pérdidas de cosecha en algunas zonas.
En los países del Benelux, Eslovenia y Croacia el impacto se describe como moderado, con condiciones de calor y sequía que se intensificaron desde finales de junio y que han afectado sobre todo al maíz, con mayor incidencia en las superficies sin riego.
¿Quién es todavía incógnita?
El sur de Irlanda, el norte de Alemania y Dinamarca registran niveles bajos de humedad en el suelo tras precipitaciones inferiores a la media, aunque de momento no se han detectado impactos significativos en los cultivos. Situación similar se observa en el sur de Polonia, el oeste de Ucrania y el oeste de Bulgaria, donde la escasez de humedad ha afectado localmente a los cultivos de verano sin comprometer, por ahora, los resultados a nivel nacional. En el norte de España y el sur de Turquía se han registrado temperaturas localmente muy elevadas, con efectos hasta ahora limitados sobre el estado de los cultivos.
Las previsiones apuntan a temperaturas más bajas y precipitaciones en gran parte de Europa occidental y central en las próximas semanas, aunque el boletín advierte de que llegarán demasiado tarde para compensar las pérdidas ya registradas.
Con la cosecha prácticamente finalizada, las perspectivas de rendimiento para la mayoría de los cereales de invierno se han confirmado en torno a la media de los últimos cinco años a nivel comunitario. España, Francia, Alemania, Austria, República Checa, Eslovaquia, Hungría, Rumanía, Polonia, Lituania y Ucrania ya habían visto reducidas sus expectativas por las condiciones adversas de inicio de temporada, un deterioro que las posteriores olas de calor terminaron de acelerar junto con la maduración y la cosecha en varias regiones.






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