Las repetidas olas de calor de este verano han acortado la fase de llenado del grano en los cereales de invierno y han adelantado la cosecha, ya finalizada en el sur de Europa y todavía en marcha en otras regiones, según un informe reciente sobre el estado de las cosechas en la UE. Las previsiones de rendimiento para estos cultivos se han revisado a la baja entre un 1% y un 4%, lo que sitúa la perspectiva del conjunto de cereales un 1% por debajo de la media de los últimos cinco años, de acuerdo con los datos del boletín sobre el estado de las cosechas que elabora mensualmente la Comisión Europea (Boletín MARS), correspondiente a julio de 2026.

En los cultivos de verano, el calor intenso y la escasez de precipitaciones en Europa occidental y central han agotado la humedad del suelo, limitado la acumulación de biomasa y afectado a la floración. El informe recorta las previsiones de rendimiento para todos los cultivos de primavera y verano, con caídas especialmente marcadas en maíz y girasol, de entre el 6% y el 7%. Se espera que las condiciones cálidas y secas persistan en Europa occidental, lo que eleva el riesgo de nuevos recortes.
España, entre el estrés térmico y el impacto limitado
En España, los cultivos de invierno de Castilla y León, que ya venían de un inicio de campaña en condiciones subóptimas, sufrieron una fase de llenado del grano más corta por las altas temperaturas. En el resto del país, el calor extremo ha tenido un impacto más limitado sobre los cultivos que aún permanecían en el campo.
El estrés térmico también ha afectado al norte y centro de Italia, donde el maíz ha mostrado un crecimiento deficiente tras el calor durante la floración, con los mayores daños esperados en el secano. En Francia, las olas de calor sucesivas y la escasez de humedad han perjudicado tanto las últimas fases de los cultivos de invierno como el desarrollo de los de verano, con los impactos más evidentes en las regiones occidentales, mientras el sureste se ha visto menos afectado. En el este de Bélgica, Luxemburgo, el suroeste de Alemania, Austria, Eslovaquia y República Checa, la baja humedad del suelo combinada con temperaturas excepcionalmente altas ha obligado a una cosecha anticipada, con dudas sobre el tamaño y la calidad del grano. Hungría y el oeste de Rumanía registran los efectos más severos de una sequía que se agrava, especialmente en el país húngaro.
En el extremo opuesto, el informe destaca el caso de Turquía, donde una primavera fresca y húmeda ha propiciado rendimientos récord en los cultivos de invierno y perspectivas favorables para los de verano, aunque en el norte del país el déficit de precipitaciones desde mediados de junio podría haber afectado localmente a algunos campos de secano.
Otras zonas de Europa afrontan el problema contrario: en el noreste de Polonia, el oeste de Letonia y el oeste de Lituania, las precipitaciones superiores a la media pueden retrasar la cosecha, reducir la calidad del grano y favorecer enfermedades, mientras que en Turquía central las bajas temperaturas podrían posponer la cosecha entre 20 y 30 días. El informe recoge también tormentas con fuertes rachas de viento, microrráfagas y granizo en el norte de Italia, Eslovenia, Croacia y Alemania, que provocaron el acame de cultivos de verano y otros daños materiales, aunque su distribución irregular impide reflejarlas en los mapas del boletín.







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