Las siembras de remolacha en la provincia de Zamora se desarrollaron con normalidad pese al retraso inicial provocado por el exceso de lluvias a finales de febrero, según ha explicado Fernando García, agricultor remolachero de la provincia, en declaraciones a Agrodigital.com. La nascencia ha sido buena y el cultivo se ha implantado correctamente, aunque las lluvias posteriores obligaron a entrar a aporcarlo, para que se aireara el suelo y favorecer la retención de la humedad.

Fernando señala que en su parcela ya ha visto algunos pulgones, aparición que se ha visto favorecida por la llegada de la ola de calor. El ha sembrado semilla pildorada con Buteo. Estima que prácticamente la totalidad de los productores de su zona han sembrado este año con esta técnica, frente al año pasado, cuando su adopción fue parcial por falta de disponibilidad de semilla tratada.
En su opinión, este insecticida sistémico está funcionado bien, aunque ha reconocido que ofrece una protección que necesita ser complementada con tratamientos foliares ante la presencia confirmada de pulgones. «No es que el cultivo esté protegido al cien por cien, pero te da ese margen para que no se lo lleve la pulguilla en un fin de semana de calor», explicó. García indica que ya ha realizado dos aplicaciones de insecticida en su parcela y tiene prevista una tercera.

En cuanto a la superficie sembrada, Fernando García estima que en su zona concreta se ha producido alguna reducción. Subrayó que la remolacha sigue siendo una alternativa relevante en las rotaciones de regadío, aunque lamenta que ya no tenga el peso que tuvo como cultivo estrella en la región.
Sobre la disponibilidad de agua, el agricultor zamorano se muestra relativamente tranquilo. Las lluvias abundantes de los últimos meses han recargado embalses y acuíferos, lo que ha reducido la necesidad de riego en el cereal y ha permitido conservar reservas. Cree que el agua no debería ser un problema salvo que se produzcan nuevas olas de calor de gran intensidad.

En cuanto al rendimiento, considera que es pronto para hacer previsiones. Intentando mantener el cultivo sano, septiembre es el mes decisivo para que la remolacha engorde y cierre bien la campaña, así que habrá que esperar para ver como viene de lluvias y temperatura. Hay que recordar que el sector lleva varios años en tendencia bajista de rendimientos.
Fernando concluye mostrando su preocupación porque el remolachero tiene cada vez menos herramientas fitosanitarias disponibles y eficaces—especialmente tras la retirada de los neonicotinoides – lo que aumenta la dificultad del cultivo, pone en peligro los rendimientos, aumenta los costes, se producen más emisiones y exige más horas de trabajo al agricultor por tener que entrar mucho más en la parcela para tratar en sucesivas ocasiones.







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