En el vasto corazón agrícola de Argentina, concretamente en el sur de la provincia de Santa Fe, se ha vivido un episodio que parece sacado de una serie de ficción. El protagonista no es otro que Bruno Riboldi, un ingeniero agrónomo que, bajo el seudónimo de “La Joya Agro”

Riboldi, ingeniero agrónomo de profesión, ha construido una comunidad de millones de seguidores mostrando el día a día de la cría de ganado Angus. Sin embargo, la normalidad de su explotación se vio truncada con la desaparición de 190 animales cuyo valor se ha estimado en más de 300 millones de pesos argentinos (unos188.000€).
El golpe
La desaparición tuvo lugar en el establecimiento familiar «La Cañada». Estamos hablando de un lote compuesto por 100 machos (novillos y novillitos) y 90 vaquillonas. La magnitud del robo no solo impresiona por el número de cabezas, sino por la infraestructura necesaria para moverlas.
Lejos de ser un asalto de bandas externas, las investigaciones apuntan a que el golpe fue, presuntamente, un «trabajo interno».
La principal línea de investigación señala a un exsocio o allegado de Riboldi. Según las fuentes del caso, el sospechoso —identificado como Nicolás C., actualmente prófugo de la justicia— habría aprovechado su conocimiento de la operativa para realizar una maniobra fraudulenta. El «truco» consistió en falsificar o utilizar documentación irregular ante el SENASA (el organismo de sanidad animal argentino), emitiendo guías de traslado sin consentimiento para desviar el ganado hacia otros campos, simulando que la sociedad comercial seguía activa.
El desenlace
La angustia del influencer, que llegó a publicar vídeos entre sollozos pidiendo ayuda a su comunidad, surtió efecto. Gracias a la presión en redes sociales y la rápida movilización de la Guardia Rural «Los Pumas», se logró localizar gran parte del botín en tiempo récord.
Apenas unas horas después de la denuncia, 161 de los animales fueron hallados en un feedlot (establecimiento de engorde a corral) en la localidad de Chabás, a unos 80 kilómetros del lugar del robo. Los animales fueron identificados por su marca («Agro Tranquera SRL») y por los números de los crotales denunciados por Riboldi.
Aunque el influencer ha recuperado la mayor parte de su hacienda, el caso ha dejado una profunda herida en el sector, evidenciando que incluso los sistemas de trazabilidad más digitales pueden ser vulnerados si hay alguien con acceso a las claves y a la confianza del productor. Para el ganadero español, este caso sirve como recordatorio de que, a veces, el mayor peligro para el patrimonio no viene de fuera, sino de los despachos donde se firman las guías de traslado.





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