La última sesión de la Mesa de Precios de melón y sandía de la Lonja Agropecuaria Hortofrutícola y C. de Castilla-La Mancha, celebrada ayer, ha cerrado la campaña con un balance negativo en términos de rentabilidad para el agricultor, aunque toda la producción ha podido comercializarse. Así lo ha trasladado su presidente, Antonio Atienza, según el cual los productores «han conseguido cubrir parte de los costes, pero sin alcanzar una rentabilidad suficiente» para considerar satisfactoria la campaña.

Los precios medios ponderados registrados por la Mesa se han situado en 0,19 €/kg para el melón y 0,21 €/kg para la sandía. Atienza sitúa en torno a 0,30 €/kg el precio necesario para alcanzar cierta rentabilidad: «No han sido cultivos rentables donde el agricultor esté satisfecho y haya ganado dinero».
Más de 500.000 toneladas y una ventana corta
La Mesa señala como uno de los principales factores de la campaña el desequilibrio entre oferta y demanda, derivado del elevado volumen de producción. En Castilla-La Mancha se han cultivado casi 4.000 ha de sandía, con una producción media estimada de 70 t/ha, lo que supone unas 280.000 t. En melón, la superficie ha rondado las 6.000 ha, con 40 t/ha de media y unas 240.000 t. En conjunto, más de 500.000 t debían comercializarse entre mediados de julio y finales de septiembre, una concentración de oferta que, a juicio de la Mesa, dificulta que el mercado absorba la producción a precios rentables.
La evolución del tramo final de la campaña ilustra, según la Mesa, la importancia de equilibrar oferta y demanda. A partir del 15 de septiembre, cuando quedaba aproximadamente un 10 % de la producción por vender, los precios llegaron a situarse entre 0,50 y 0,70 €/kg, niveles que sí permiten cubrir costes y obtener margen. «En cuanto buscáramos un equilibrio entre oferta y demanda, serían otros precios, y el mercado lo ha demostrado», señala Atienza. Por ello, la Mesa considera necesario avanzar hacia una mayor planificación y regulación de la producción, de modo que el volumen ofertado se ajuste a la capacidad real del mercado.
Menos superficie, más planificación
Como posible medida correctora, Atienza plantea que los productores ajusten las superficies destinadas a estos cultivos, lo que reduciría además los costes de producción. «El consejo o la prudencia es que el agricultor regule, que controle, que ponga un poquito menos; tendría menos costes y tendría mayor beneficio», explica. El presidente de la Mesa reconoce que es una decisión difícil en una zona donde el melón y la sandía cuentan con condiciones agronómicas y de calidad del agua y del terreno especialmente favorables.
A pesar del balance negativo, Atienza subraya que la campaña de 2026 ha sido mejor que la de 2025, cuando parte de la producción llegó a quedar sin comercializar por las dificultades del mercado. La sandía ha tenido un comportamiento algo mejor que el melón. En cuanto al clima, destaca que el tiempo ha acompañado y que, por tanto, «no puede atribuirse al clima el comportamiento negativo de los precios». Las altas temperaturas de julio, agosto y septiembre han favorecido unos productos eminentemente estivales y han contribuido a mantener el consumo.
Desde la Mesa de Precios se considera que el futuro del sector pasa por buscar un mayor equilibrio entre producción y demanda, mejorar la planificación y trasladar al agricultor información suficiente para que adapte sus decisiones de siembra a la realidad del mercado.






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