El cambio climático podría ampliar las zonas de Andalucía con condiciones favorables para la verticilosis del olivo, la enfermedad fúngica causada por Verticillium dahliae que más pérdidas de producción provoca en el olivar de la región. Así lo indica un estudio del Instituto de Agricultura Sostenible del CSIC (IAS-CSIC), realizado en colaboración con la Universidad de Kansas (Estados Unidos).

El análisis se enmarca en un contexto de calentamiento sostenido: 2025 fue el tercer año más cálido registrado en España desde 1961 y la temperatura media anual del país ha aumentado 1,75 °C desde el inicio de la serie histórica de la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET). El aumento de las temperaturas y los cambios en las precipitaciones no solo afectan a los cultivos de forma directa, sino que también pueden alterar la distribución de sus enfermedades.
El hongo penetra en la planta a través de las raíces y coloniza los vasos del xilema, lo que interrumpe el flujo de agua, induce estrés hídrico y provoca marchitez; en los casos más virulentos, reduce drásticamente la biomasa vegetal y puede causar la muerte del árbol.
El estudio sitúa actualmente las condiciones más favorables para el patógeno en el Valle del Guadalquivir. Según explica el investigador del IAS-CSIC Juan Antonio Navas, «las proyecciones climáticas anticipan una expansión hacia el sur y el sureste de Andalucía, especialmente hacia Cádiz, Málaga y el litoral de Huelva». En los escenarios de mayores emisiones, las áreas favorables también aumentarían en zonas de Granada, Jaén y Almería; ningún escenario analizado proyectó una reducción general de la superficie ambientalmente adecuada para el hongo.
El trabajo se apoya en 58.573 observaciones georreferenciadas de verticilosis en olivo y algodón, recopiladas entre 2005 y 2021 por la Red de Alerta e Información Fitosanitaria de Andalucía. Estos datos se combinaron con variables ambientales —clima, temperatura, precipitaciones, suelo y características del terreno— para elaborar proyecciones centradas en 2055 y 2085. La selección de variables se basó en un trabajo previo del IAS-CSIC (Arias-Giraldo et al., 2025), que identificó los factores determinantes del nicho ecológico del hongo a partir de la evaluación de 62 dimensiones ambientales, entre ellas el clima, las propiedades del suelo y las características del paisaje.
Los autores subrayan que los mapas no predicen dónde aparecerá necesariamente la enfermedad, sino dónde podrían darse condiciones ambientales más favorables para el patógeno. «Esta información puede ayudar a priorizar la vigilancia, evaluar el estado fitosanitario del suelo y seleccionar la ubicación de nuevas plantaciones en zonas con menor riesgo», ha indicado Navas. El trabajo destaca además la importancia de utilizar material vegetal certificado y libre del patógeno, considerar el historial fitosanitario de las parcelas e integrar medidas preventivas antes y después de la plantación.
El estudio, obra conjunta del IAS-CSIC y la Universidad de Kansas, se ha publicado en la revista científica Plant Disease.







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