Finalizada ya la recolección de cereales en Andalucía, los almacenes de las cooperativas cerealistas cuentan ya con grano disponible de la presente campaña, que se salda con un descenso del 31,48% en el conjunto de granos, 547.554 toneladas menos, según las estimaciones de Cooperativas Agro-alimentarias de Andalucía. La producción total se situaría así en torno a 1.191.781 toneladas, de acuerdo con la suma de las previsiones para cada uno de los cultivos del sector: trigo, cebada, triticale, avena y maíz.

La caída responde tanto a la disminución de la superficie cultivada, que pasa de 549.277 hectáreas en 2025 a 445.556 hectáreas en la presente campaña, como a la pérdida de rendimiento registrada en algunos de los cultivos con mayor implantación por motivos climatológicos. La sucesión de borrascas que afectó al campo andaluz durante el invierno dejó suelos anegados que provocaron, en muchos casos, asfixia radicular y podredumbre. A ello se suman las altas temperaturas de la primavera y el inicio del verano, que han adelantado la maduración y reducido tanto el peso del grano como su calidad comercial en las parcelas que aún no habían completado el llenado.
El trigo concentra las mayores pérdidas
La producción total de trigo se estima en 584.677 toneladas, un 37% menos que en la campaña anterior, con una superficie conjunta de trigo blando y duro que cae hasta las 206.551 hectáreas, 74.019 menos que en 2025. El trigo blando alcanza 292.145 toneladas, con una reducción del 35% y un rendimiento medio de 2.769 kilos por hectárea, frente a los 3.690 kilos del año pasado.
El trigo duro registra la mayor caída de superficie entre los principales cereales: las siembras bajan un 36%, hasta las 101.037 hectáreas, y la producción se reduce un 39%, hasta las 292.531 toneladas, con un rendimiento medio de 2.895 kilos por hectárea.
La cebada y el triticale también retroceden
La superficie de cebada desciende un 22%, hasta las 81.983 hectáreas, y su producción cae un 37%, con una previsión de 196.130 toneladas; el rendimiento medio baja de 2.950 a 2.392 kilos por hectárea. El triticale es, en cambio, uno de los pocos cultivos que aumenta su superficie, hasta las 62.464 hectáreas, impulsado en parte por la actividad varietal de empresas del sector de semillas, que facilitan variedades adaptadas a las condiciones del sur peninsular tanto para grano como para forraje, en un contexto de creciente demanda de materias primas para alimentación animal.
La superficie de maíz permanece prácticamente estable, con 8.145 hectáreas, aunque su producción baja un 6%, hasta las 89.705 toneladas, con un rendimiento medio en torno a 11.014 kilos por hectárea, frente a los 12.297 kilos de 2025.
Los precios no compensan las pérdidas
La rentabilidad del sector sigue en riesgo, tanto por la caída de los rendimientos como por la subida de los inputs agrarios, lo que diluye los incrementos moderados que registran la mayoría de los cereales respecto a 2025. Cooperativas Agro-alimentarias de Andalucía insiste en la necesidad de que el sector cerealista cambie de enfoque y deje de centrarse únicamente en la producción de materia prima.
La organización defiende concentrar la oferta y ganar dimensión para reforzar la competitividad, apostar por la I+D+i y avanzar en la cadena de valor de la mano de la industria, reforzando la transformación y la comercialización para que una mayor parte del valor añadido generado por el cereal permanezca en manos de agricultores y cooperativas.







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