Unió de Pagesos movilizó el pasado viernes una veintena de tractores y vehículos en Vilafranca del Penedès para reclamar medidas urgentes ante la grave crisis que atraviesa el sector vitivinícola, marcada por precios bajos, la caída del consumo y una acumulación de existencias que ha llevado a algunas bodegas a anunciar que no comprarán uva esta campaña.

Los participantes, procedentes en su mayoría del Alt Penedès aunque también de otras comarcas vinícolas como la Terra Alta, el Priorat, l’Alt Camp, el Baix Penedès o l’Urgell, se concentraron a las 9.00 horas en la plaza de l’Àgora de Vilafranca, frente a la sede del Institut Català de la Vinya i el Vi, y realizaron una marcha lenta con tractores. La movilización contó con dos puntos de salida previos, a las 7.00 horas desde Gandesa y a las 7.30 horas desde Falset, que se incorporaron posteriormente a la protesta.
Reclamo de arrancada y ayudas por sequía
La tractorada recorrió el centro de la localidad, hizo parada en La Granada y Lavern, y concluyó ante la sede de la Associació d’Elaboradors de Cava en Sant Sadurní d’Anoia, donde el sindicato entregó una carta de apoyo a ambas asociaciones solicitando su respaldo a las medidas propuestas para hacer frente a la situación del sector.
Unió de Pagesos reclamó una campaña de arrancada de viña voluntaria para la próxima vendimia y pidió el respaldo del Consell Regulador, la patronal y los servicios comarcales para justificar esta medida, que debe solicitar la comunidad autónoma y tramitarse ante el Ministerio de Agricultura. El sindicato exigió también otras salidas para la uva sin posibilidad de venta, así como la arrancada definitiva de viña prevista por el reglamento europeo, que calcula debería afectar a entre un 10% y un 20% de la superficie catalana para ajustar el potencial vitivinícola a la demanda real del mercado, ya que medidas coyunturales como la vendimia en verde o la destilación de crisis se han mostrado insuficientes.
La organización pidió además una línea de ayudas para la uva sin salida comercial y otra para compensar los bajos rendimientos de 2025, causados por tres años de sequía persistente que debilitaron o mataron numerosas cepas por estrés hídrico. Las explotaciones de secano son las que más han sufrido, según el sindicato, por la caída de producción, el aumento de costes y unos precios por debajo del coste real que han endeudado al sector y amenazan el relevo generacional.
En una reunión bilateral celebrada el 1 de julio, el sindicato ya había reclamado al Departament d’Agricultura la ampliación del presupuesto para la destilación de crisis y la publicación urgente de la orden de ayudas, de modo que bodegas y cooperativas puedan liberar existencias y absorber más uva durante la vendimia. El Departament se comprometió entonces a interceder ante el Ministerio para agilizar el proceso.
Unió de Pagesos mantiene además abierta una encuesta para cuantificar el volumen de uva sin posibilidad de venta y precisar el alcance real del problema en el sector.






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