El regreso de los flamencos al parque natural de La Albufera está provocando graves daños en los arrozales valencianos justo después de la inundación y siembra de los campos. La Asociación Valenciana de Agricultores (AVA-ASAJA) ha advertido de los primeros perjuicios ocasionados por bandadas de estas aves que, al pisotear el terreno y escarbar con el pico para sacar las raíces, provocan mermas que alcanzan el 100% de la producción en las parcelas afectadas. Esta situación obliga a los arroceros a replantar para no perder la cosecha de todo el año, asumiendo importantes sobrecostes económicos en plena escalada de insumos como el gasóleo agrícola, fertilizantes nitrogenados, fitosanitarios, semillas y mano de obra.

El vacío del seguro agrario
La organización agraria denuncia que estos siniestros provocados por la fauna salvaje no están cubiertos por el seguro actual en esta fase del cultivo. La regulación de Agroseguro establece que la cobertura para el arroz solo se activa a partir del estado fenológico D, es decir, cuando la tercera hoja ya es visible. Como la mayoría de las fincas afectadas se encuentran en fases iniciales y las plantas apenas llegan al nivel del agua, los productores quedan completamente desprotegidos.
Por este motivo, el colectivo ha exigido a la Generalitat Valenciana, a través de las consellerias de Agricultura y Medio Ambiente, el establecimiento de una línea de compensaciones económicas para aliviar las pérdidas. La entidad argumenta que resulta injusto que toda la sociedad se beneficie de la presencia de los flamencos en el parque natural mientras que el coste de su mantenimiento recae exclusivamente en los bolsillos de los arroceros.
Asimismo, la organización pide al Gobierno autonómico que haga valer su liderazgo como la comunidad que más fondos destina a la contratación del seguro agrario para presionar a Agroseguro. La petición busca modificar las coberturas de cara a futuras campañas para que la protección por fauna salvaje se extienda al inicio del ciclo del cultivo —cuando las aves acuden en masa a los campos inundados— y se suprima la franquicia inicial del 20%.
Desde la delegación de la entidad en Sollana señalan que el impacto de estas bandadas compromete la viabilidad de explotaciones enteras en un momento de crisis de rentabilidad crítica para el sector, donde un imprevisto de este calado puede forzar el abandono de la actividad.






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