El Departamento de Agricultura de Cataluña ha formalizado un encargo de emergencia a la empresa pública Tragsa para intensificar el plan de erradicación de la peste porcina africana (PPA) en jabalíes. Esta medida, dotada con 7 millones de euros, supone la incorporación inmediata de 170 efectivos, 57 nuevas trampas de captura masiva y medio centenar de vehículos todoterreno para actuar sobre el terreno hasta finales de 2026.

La expansión del brote ha obligado a las autoridades a incluir al municipio de Castellbisbal en la zona de alto riesgo tras la detección de un jabalí positivo fuera del área perimetrada inicialmente. Con esta incorporación, ya son 19 los municipios catalanes que mantienen restricciones severas, incluyendo la prohibición total de acceso al medio natural, bosques y caminos rurales fuera del casco urbano para evitar la dispersión del virus.
El dispositivo desplegado por la Generalitat cuenta actualmente con una capacidad operativa sin precedentes, sumando 1.792 miembros entre grupos de intervención y orden. Las labores se centran en la búsqueda intensiva de cadáveres en un área de 1.050 km² mediante el uso de drones y unidades caninas especializadas, procedentes de diversas comunidades autónomas, para localizar animales muertos que puedan actuar como foco de contagio.
Desde la detección del primer caso el pasado 28 de noviembre, los servicios técnicos han analizado un total de 4.030 ejemplares de jabalí, de los cuales 284 han resultado positivos. En la última semana, el porcentaje de positividad se situó en el 4,5%, lo que confirma la necesidad de mantener las barreras físicas y los cierres perimetrales que ya suman 80 kilómetros en puntos estratégicos como la AP-7 y el eje A-2/B-40.
La estrategia de control combina la captura masiva mediante métodos específicos con el apoyo logístico a la caza autorizada. En la zona de alto riesgo se han instalado 26 trampas fijas y 34 sistemas colectivos tipo «Pig Brig» para reducir drásticamente la densidad de población. Estas actuaciones se complementan con estrictos protocolos de bioseguridad en la toma de muestras y la eliminación controlada de los ejemplares retirados.
En las granjas de la zona se han extremado las medidas de prevención para evitar que el virus de la PPA salte a la cabaña porcina comercial, un escenario que tendría graves repercusiones económicas para el sector exportador. Por el momento, la actividad económica en espacios cerrados y el acceso a viviendas en los municipios afectados no se han visto alterados por las restricciones de movilidad en el medio natural.
El Govern ha reiterado el llamamiento a la colaboración ciudadana, instando a respetar la señalización en los espacios protegidos y a no alimentar a los animales. Asimismo, se recuerda la importancia de depositar residuos en contenedores cerrados y alertar al teléfono de emergencias 112 ante el hallazgo de cualquier jabalí muerto o con síntomas compatibles con la enfermedad.




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