Reunidos en Sevilla a invitación de la Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos (COAG) los agricultores de la Red de Organizaciones Campesinas del Oeste de África (ROPPA) y de la COAG preocupados por la crisis del algodón y la amenaza sobre los agricultores familiares y por los bajos precios, reafirmamos el derecho de ser agricultor y de vivir de nuestro trabajo, defendemos el modelo de agricultura familiar como sostén de la cultura y economía local, rechazamos que exista un conflicto entre productores familiares africanos y europeos.
Reafirmamos los principios de la Declaración de Dakar y la necesidad de una política agraria basada en los derechos fundamentales y las aspiraciones de los pueblos:
– derecho a la alimentación
– derecho a la producción local
– acceso a los recursos naturales (tierra, semillas, agua,)
– respeto hacia el medio ambiente (métodos productivos sostenibles)
– equidad (derecho a rentas dignas),…
El mercado no puede garantizar el cumplimiento de estos derechos. Es responsabilidad de las autoridades públicas, ya sea en el ámbito de un país o de una agrupación de países, el garantizar estos derechos; los cuales forman la base de la soberanía alimentaria.
Para asegurar el cumplimiento de dichos derechos, es imprescindible recurrir a herramientas de política, especialmente aranceles y gestión de la oferta. Los precios agrícolas deben cubrir los costes de producción incluyendo una remuneración digna para el productor.
El comercio es necesario. Sin embargo, no puede situarse por encima de los derechos fundamentales.
En materia de solidaridad, el primer requisito es evitar que las exportaciones desestabilicen los mercados internos de otros países. Se debe otorgar la prioridad al abastecimiento del mercado interno.
El acceso al mercado debe asegurarse sin desregulación del mercado del país importador. Se debe intentar eliminar todas las formas de dumping.
Son legítimos los subsidios agrícolas otorgados en base a derechos y aspiraciones de los pueblos, con tal de que no sirvan para promover exportaciones.
Las reglas del comercio no pueden impedirle a un país favorecer un sistema de producción sostenible, basado en las explotaciones familiares.
Es preciso asegurar un mínimo de concertación y un esfuerzo de gestión de la oferta en los mercados internacionales. Los países productores y consumidores deben definir acciones comunes para estabilizar los mercados y asegurar precios equitativos para los productos destinados a la exportación, tal como el café, cacao y el algodón.
El caso del algodón ha sido utilizado, por muchos, como punta de lanza en la estrategia para forzar la liberalización de las políticas agrarias.
ROPPA y COAG se comprometen a reforzar la colaboración entre campesinos europeos y africanos en la defensa del modelo de agricultura familiar y de los principios de esta declaración.






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