La superficie de patata en Castilla y León ha caído en torno a un 15% esta campaña: unas 2.850 ha menos que las 19.500 habituales. Así lo ha explicado Eduardo Arroyo, presidente de la Organización de Productores de Patata de Castilla y León y de la Interprofesional de la Patata de Castilla y León, en declaraciones a Agrodigital.com.

Arroyo atribuye el recorte al mal cierre de la campaña anterior, en la que hubo productores que no llegaron ni a arrancar y partidas que quedaron sin recoger por el precio. Tras ese ejercicio, según relata, muchos agricultores optaron por la cautela y sembraron menos. Las siembras se hicieron en fecha en la comunidad, a diferencia de Andalucía, donde se retrasaron notablemente.
Cinco olas de calor en un ciclo de 90 a 120 días
El verano ha sido muy duro en temperaturas, con varias olas de calor. Arroyo explica que, ante el calor extremo, la patata se pone «en modo defensa»: deja de consumir agua, el cultivo se paraliza y, si no consume, no produce. Cada ola puede detener el desarrollo entre tres y cinco días, y en un ciclo de 90 a 120 días cada jornada perdida no se recupera.
Según el presidente de los productores, algunas variedades han perdido ciclo hasta en cinco ocasiones. Las menos afectadas han sido las más tempranas, como la Colomba, que apenas coincidió con la primera ola, a finales de mayo. Las más tardías son las que mejor se están defendiendo, al haber padecido alguna ola menos y haber tenido ciclos algo más largos.
El resultado son producciones bajas sobre una superficie menor. Arroyo sitúa los rendimientos entre 35-40 t/ha, un 15-20% por debajo de un año normal, en el que se suelen alcanzar 45-46 t/ha.
El estado sanitario, en cambio, ha sido muy bueno. El hongo va ligado a la humedad y, sin lluvia y con temperaturas elevadas, no ha aparecido. La contrapartida es que el calibre de la patata es más corto que en una campaña normal.
Lo que queda en el campo
El arranque ronda ya el 65% de la superficie. Lo pendiente es sobre todo patata de industria y de invierno, con variedades rústicas como Agria, Babilon o Lady Amarilla. Tienen la piel más gruesa, se conservan mejor y salen al mercado en diciembre. Quedan además algunas partidas de piel fina en algunas zonas de Valladolid y Segovia.
Arroyo prevé que en septiembre se arranque la mayor parte, que entre mediados o finales de octubre esté todo recogido, siempre y cuando siga sin llover, ya que las precipitaciones frenarán los arranques.







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