Casi tres de cada diez consumidores (28,6%) acuden a un restaurante por ocio al menos una vez por semana, con una frecuencia media de 2,8 salidas al mes. Son algunos de los datos que arroja el monográfico sobre restauración y consumidores del Barómetro del Clima de Confianza del Sector Agroalimentario correspondiente al segundo trimestre de 2026, elaborado por el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación a partir de 1.500 entrevistas realizadas entre abril y junio.

Salen más los hombres, y sobre todo los de 25 a 39 años
La frecuencia de salida aumenta entre los hombres y disminuye entre las mujeres, y son los consumidores de entre 25 y 39 años quienes comen fuera con mayor asiduidad. Entre quienes lo hacen de forma habitual —al menos una vez por semana— la frecuencia media se eleva a 5,5 veces al mes. En el extremo opuesto, solo un 8,3% sale a comer por ocio menos de una vez al mes.
El gasto medio se sitúa en 38,9 euros por comida, aunque no sigue el mismo patrón que la frecuencia: los consumidores de 25 a 39 años son los que menos desembolsan, 36,6 euros de media, mientras que el ticket más alto corresponde a la franja de 40 a 55 años, con 40,5 euros. La restauración se mantiene, en cualquier caso, como una de las principales actividades de ocio en España.
Un plan cada vez más social
Seis de cada diez consumidores acuden al restaurante acompañados de familiares y cuatro de cada diez lo hacen con amigos. Entre los más jóvenes, la compañía de amigos se dispara hasta casi el 80%, un dato que refleja el componente social que ha ido ganando peso en la experiencia de comer fuera.
Se valora la experiencia, pero el precio sigue pesando
El 72,6% de los encuestados valora positivamente que el restaurante ofrezca actividades o entretenimiento antes, durante o después de la comida, un porcentaje que entre los más jóvenes alcanza el 86,2%. La demanda de experiencia, no obstante, tiene un límite claro en la disposición a pagar: la mitad de los consumidores opta mayoritariamente por cocina española, un 14,4% prefiere la internacional y un 35,6% alterna ambas, pero el liderazgo de la cocina española no se traduce en un sobreprecio aceptado. Un 57,2% no está dispuesto a pagar más por un restaurante de cocina española frente a uno internacional si la calidad es similar, un porcentaje que sube al 63,5% entre los consumidores de 25 a 39 años.
Sostenibilidad en el discurso, alcohol en retirada
El 27,5% de los consumidores tiene en cuenta que el restaurante utilice productos ecológicos u orgánicos certificados o aplique prácticas sostenibles, y más de la mitad afirma elegir habitualmente platos elaborados con productos de temporada, una tendencia especialmente marcada entre los mayores de 55 años.
En el apartado de bebidas, un 50,9% de los encuestados optaría por opciones sin alcohol si la propuesta del restaurante resultara atractiva, lo que apunta a un margen de recorrido para este tipo de alternativas. En cuanto al formato, el 69,3% se decanta por la carta tradicional frente a los menús degustación cerrados, si bien esta preferencia pierde fuerza entre los consumidores más jóvenes.





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