Marina Vilalta, la pastora en activo más longeva de Catalunya, ha muerto este martes a los 99 años en Bruguera, núcleo de Ribes de Freser perteneciente a la comarca del Ripollès (Girona), según han confirmado fuentes municipales y la propia familia. Vilalta llevaba prácticamente toda su vida dedicada al pastoreo: comenzó a los cinco años acompañando a su padre por los alrededores del Taga, en Solaguit, y hasta los últimos días seguía sacando cada tarde su rebaño de ovejas y cabras por los pastos de la zona.

Nacida en Ogassa en 1927 en el seno de una familia de doce hermanos, Vilalta se instaló en Bruguera al casarse y ya no volvió a salir de allí. «He nacido entre ovejas y las ovejas me dan libertad», resumía sobre su vínculo con el oficio en una entrevista concedida al diario Ara en 2022. Su historia alcanzó una difusión mucho mayor a partir de la publicación de Una vida a les muntanyes (Ara Llibres), el libro en el que el periodista Abraham Orriols recogió su testimonio y que llegó a situarse entre los más vendidos de no ficción en catalán.
En 2022 recibió la Creu de Sant Jordi de la Generalitat de Catalunya, tras una campaña popular impulsada en su comarca que reunió más de 5.800 firmas. El galardón premiaba su devoción por el trabajo del campo y su contribución al mantenimiento de las tradiciones orales del Ripollès, entre ellas su participación habitual en el festival de cantos tradicionales Càntut.
La muerte de Vilalta ha generado también reacciones desde el ámbito institucional agrario. El conseller d’Agricultura, Ramaderia, Pesca i Alimentació de la Generalitat de Catalunya, Òscar Ordeig, ha lamentado su fallecimiento en un mensaje publicado en su cuenta de X: «Ens ha deixat Marina Vilalta, la pastora en actiu més gran de Catalunya», ha escrito, recordando que su trayectoria ilustra «la importància de la ramaderia extensiva per la gestió del territori».
Su desaparición deja al Ripollès sin una de las últimas grandes referentes de un oficio que se extingue en las zonas de montaña catalanas, en un momento en que el relevo generacional sigue siendo uno de los grandes retos del sector ganadero extensivo.





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