Los precios pagados por la uva en la vendimia 2026 se sitúan muy por debajo de los costes de producción, según el estudio elaborado por el Departamento de Agricultura de Cataluña y el INCAVI, que cifra el coste de producción entre 0,53 y 0,56 €/kg frente a contratos firmados en torno a 0,30 €/kg y, en algunos casos, entre 0,12 y 0,20 €/kg. En este contexto, Unió de Pagesos movilizó el 11 de septiembre, Diada Nacional de Catalunya, a 200 agricultores y agricultoras y 25 tractores que colapsaron Gandesa (Terra Alta, Tarragona) para reclamar un futuro para el viñedo catalán.

Los manifestantes se concentraron ante la Oficina Comarcal de Agricultura de la Terra Alta bajo el lema «sin agricultores no hay país» y posteriormente se reunieron con el director de los Servicios Territoriales de las Terres de l’Ebre, Toni Espanya, a quien entregaron un manifiesto con las medidas que reclama el sector.
A los bajos precios se suma que algunas bodegas solo han comprado una parte de la vendimia y otras no han querido adquirir uva, en un contexto marcado por los elevados stocks del sector.
Unió de Pagesos sostiene que el viticultor no puede seguir asumiendo los desequilibrios entre oferta y demanda y reclama que el coste de producción sea la referencia para el conjunto de la cadena: comprar uva sistemáticamente por debajo de lo que cuesta producirla, advierte, es insostenible. La organización considera además insuficiente el aumento del presupuesto para la vendimia en verde y la destilación de crisis, y plantea la necesidad de abordar el problema estructural del equilibrio entre producción, consumo y existencias. A su juicio, la crisis de consumo no puede resolverse solo reduciendo el precio al productor, sino que exige actuar también sobre la promoción, la comercialización, la diferenciación y la valorización del vino.
Para lograrlo, Unió de Pagesos reclama que los Consejos Reguladores de las denominaciones de origen exijan a las bodegas asociadas un código de buenas prácticas que condicione la calificación del vino dentro de la DO al pago de la uva por encima de los costes de producción, evitando así la competencia desleal entre elaboradores. Pide también que las instituciones condicionen a ese código las ayudas tanto de la Intervención Sectorial Vitivinícola (ISV) como del Fondo de Transición Nuclear.
Del presupuesto que la ISV reparte cada año en ayudas al sector, solo el 30 % puede destinarse directamente a los viticultores, a través de los planes de reestructuración y reconversión del viñedo; el 70 % restante va a elaboradores o destilerías autorizadas, sin que exista una partida fija para mecanismos de regulación de la oferta y la demanda.
Retirada digna para el viñedo menos rentable
Ante esta situación, la Sectorial de la Viña y el Vino de Unió de Pagesos reclama con carácter urgente un Plan subvencionado de Arranque Social para el Viñedo que adapte la oferta a la demanda real del mercado y revalorice la uva que permanezca en producción. El plan debería permitir también una retirada digna a los viticultores de edad avanzada, con poca o nula rentabilidad, que no prevén invertir en un plan de reestructuración.
Para la organización agraria, una buena vendimia en Cataluña no se mide solo en millones de kilos de uva, sino en los euros que llegan al bolsillo del viticultor. Aunque lleva todo el año advirtiendo de la situación, considera que la campaña 2026 debe marcar un punto de inflexión: sin viticultores rentables, avisa, no habrá viñedo, y sin viñedo no habrá futuro para el sector vitivinícola catalán.







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