La mortandad en los colmenares de Extremadura por la acción del abejaruco alcanza el 100% en algunos puntos de la región y no baja del 40% en los casos menos graves, según ha trasladado un frente conjunto formado por APAG Extremadura ASAJA, APAG ASAJA Cáceres, UPA y Cooperativas Agroalimentarias en una reunión mantenida en Mérida con la Dirección General de Agricultura.

Las organizaciones atribuyen esta elevada mortandad a la acción del abejaruco, que impide que la colmena se hidrate correctamente. Ante esta situación, han solicitado a la Administración dos tipos de medidas: por un lado, de control poblacional de la especie; por otro, de carácter económico para paliar los daños de la actual campaña.
Descatalogar para poder actuar
En materia de control poblacional, las organizaciones han pedido que se trabaje para descatalogar al abejaruco como especie protegida y que, desde el inicio del próximo año, se permita controlar su población. Consideran necesario actuar sobre un problema que, sostienen, está teniendo consecuencias directas sobre los colmenares de la región.
Ayudas frente a la despoblación
En el terreno económico, el colectivo ha reclamado una revisión de las ayudas agroambientales y ha planteado incluir a la apicultura entre las ayudas destinadas a paliar los daños provocados por las borrascas, algo que considera que debería haber impulsado ya el propio Ministerio de Agricultura.
Las organizaciones sitúan estas ayudas como especialmente necesarias en comarcas como Las Hurdes, en Cáceres, y La Siberia extremeña, en Badajoz, donde la apicultura tiene un peso importante y numerosas explotaciones dependen de esta producción. Piden por ello una mayor implicación de la Administración para evitar que la situación siga favoreciendo la despoblación rural. «Quien protege debe pagar», han trasladado las entidades, que sostienen que si el abejaruco es una especie protegida para Europa y para el Ministerio, ambos deben asumir los costes que esa protección genera para el sector apícola.





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