La Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) ha reducido el nivel seguro de ácido trifluoroacético (TFA) en la dieta a partir de nuevas pruebas científicas. La Comisión Europea y los Estados miembros tendrán en cuenta estos nuevos niveles al debatir las medidas destinadas a proteger a los consumidores.

El TFA es un producto químico que puede formarse cuando se descomponen las sustancias de perfluoroalquilo y polifluoroalquilo (PFAS), entre ellas determinados principios activos de plaguicidas, y que puede acabar en las aguas subterráneas, el suelo y los cultivos alimentarios. Los Estados miembros están obligados a controlar los niveles de PFAS en el agua potable, mientras que otros programas de control vigilan sus niveles en los alimentos.
Los expertos de la EFSA han rebajado la ingesta diaria admisible (IDA) a 0,014 mg/kg de peso corporal al día, frente al valor anterior de 0,05 mg/kg, lo que supone una reducción de aproximadamente 3,5 veces. La agencia ha establecido además una nueva dosis de referencia aguda de 0,07 mg/kg de peso corporal. Estos valores se basan en nuevos datos que muestran, entre otros efectos, que el TFA altera los niveles de tiroxina, hormona producida por la glándula tiroides con un papel relevante en la regulación del organismo.
La revisión se apoyó en una convocatoria de datos abierta entre el 6 de agosto y el 7 de octubre de 2024, que incluyó evaluaciones de los países de la UE sobre plaguicidas capaces de formar TFA, evaluaciones previas de la propia EFSA, estudios considerados por la Agencia Europea de Sustancias y Mezclas Químicas (ECHA) en sus propuestas de clasificación, y datos aportados por el sector. La agencia recibió 177 comentarios en la consulta pública, todos ellos tenidos en cuenta en el informe final, y trabajó con expertos de los países miembros, del ámbito académico y de otras organizaciones a lo largo de todo el proceso.
El propio informe señala áreas que requieren más investigación, entre ellas la toxicidad a largo plazo, la carcinogenicidad y la inmunotoxicidad para el desarrollo del TFA, motivo por el que se introdujo un factor de incertidumbre adicional en el cálculo de la IDA. Este trabajo se enmarca en las iniciativas más amplias de la UE para evaluar y gestionar las PFAS, en colaboración con la ECHA, con la que la EFSA estudia actualmente cómo se descomponen las PFAS de los plaguicidas en TFA y su comportamiento en el suelo y el agua, un estudio cuya finalización se espera para el próximo verano.







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