España encara una de las campañas de incendios forestales más severas de la última década. Según los datos del sistema europeo EFFIS, el país acumula ya más de 55.000 hectáreas calcinadas en lo que va de 2026, más del doble que en las mismas fechas del año pasado, con 15 grandes incendios de más de 500 hectáreas contabilizados hasta principios de julio. En este escenario, INTEROVIC, la Interprofesional Agroalimentaria del Ovino y el Caprino, reivindica el papel del pastoreo extensivo y la trashumancia como una de las herramientas más eficaces y económicas para frenar el avance de las llamas.

La organización recuerda que allí donde pasta el ganado la vegetación se reduce, y con ella el combustible que alimenta los incendios, por lo que su labor no debería limitarse a los meses estivales. Sostiene que la ganadería extensiva trabaja todo el año fijando población, cuidando el paisaje y reduciendo el riesgo de incendio, y reclama que tanto el apoyo institucional como la decisión de compra de los consumidores se mantengan de forma constante y no solo cuando el fuego ocupa titulares.
La reivindicación coincide con un espaldarazo institucional inédito: la Comisión Europea presentó el pasado 7 de julio su nueva Estrategia sobre la Ganadería, en la que identificó por primera vez al ovino y al caprino como actividades fundamentales para conservar los ecosistemas, prevenir incendios forestales y mantener vivo el medio rural. Según la Comisión, unos 35 millones de hectáreas de hábitats protegidos en Europa dependen del pastoreo para conservarse en buen estado, y su desaparición favorece la acumulación de matorral y el riesgo de grandes fuegos.
Para Raúl Muñiz, presidente de INTEROVIC, se trata de un reconocimiento largamente esperado. Que la Comisión Europea reconozca por fin el papel estratégico del ovino y el caprino es, en sus palabras, una excelente noticia, aunque advierte de que el reto ahora pasa por asegurar el relevo generacional del sector.
El censo sigue bajando
En los últimos 20 años, el censo europeo de ovino y caprino se ha reducido un 26%, hasta situarse en torno a los 54 millones de ovejas y 10 millones de cabras. En España, más de 250.000 familias, la mayoría en la llamada España vaciada, dependen de este sector. Frente a ese envejecimiento generalizado, la Sierra de Segura, en Jaén, ofrece un contraejemplo: 80 jóvenes se han incorporado al pastoreo en una comarca donde, dos veces al año, miles de ovejas recorren a pie las rutas trashumantes que unen los pastos de Cazorla, Segura y Las Villas con las dehesas de Sierra Morena, un trayecto de unos 75 kilómetros declarado Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.
El patrón se repite en otros puntos del mapa. Julián Piracés, ganadero de Carnes Selectas Cinco Villas, en las Cinco Villas de Zaragoza, sostiene que el problema de los incendios forestales no es únicamente medioambiental, sino también socioeconómico, cultural y político. En su comarca, la cabaña ganadera ha pasado de entre 350.000 y 400.000 ovejas a principios de los años 80 a apenas 40.000 en la actualidad, mientras que uno de los incendios de la zona ha calcinado ya más de 17.000 hectáreas este verano. Piracés atribuye el retroceso a la pérdida del mantenimiento constante del territorio -limpieza de caminos, apertura de cortafuegos, aprovechamiento de leña- que antes formaba parte de la vida cotidiana de los pueblos.
Comer cordero es herramienta de conservación
INTEROVIC enmarca su mensaje en la campaña europea «Celebra lo cotidiano con cordero», con la que busca vincular el consumo de carne de lechal, cordero y cabrito a la conservación de la ganadería extensiva y la trashumancia. La organización subraya que este modelo aporta beneficios que van más allá de la prevención de incendios, como el transporte natural de semillas, la fertilización del suelo, la dinamización de la economía rural y la preservación de la agricultura familiar.






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