La entrada en el mercado europeo de carne procedente de Brasil, tras las alertas sobre el uso de sustancias prohibidas en la Unión Europea, ha llevado a la Sectorial Nacional de Vacuno de ASAJA a exigir al Ministerio de Agricultura y a las instituciones europeas la suspensión inmediata de estas importaciones.

La Sectorial, que reunió este miércoles en la sede de ASAJA Nacional a representantes de las organizaciones territoriales, reclamó una respuesta sin plazos ni decisiones aplazadas. Para la organización, cuando se detectan incumplimientos que afectan a la seguridad alimentaria, la trazabilidad y la confianza del consumidor, la reacción debe ser inmediata.
Dos varas de medir
ASAJA denunció que no puede exigirse el máximo rigor a los ganaderos europeos mientras se tolera la entrada de productos de terceros países sin controles equivalentes. La organización considera inaceptable que el sector ganadero español esté sometido a una normativa cada vez más estricta en sanidad, bienestar animal, sostenibilidad, trazabilidad y transporte, mientras se mantienen abiertas las importaciones de carne procedente de países cuyos sistemas productivos no ofrecen las mismas garantías.
Según la Sectorial, el problema no puede reducirse a una cuestión de competencia desleal para los ganaderos. Se trata también de seguridad alimentaria, defensa del consumidor y credibilidad del modelo europeo de producción: si la UE prohíbe determinadas sustancias y prácticas en sus explotaciones, no puede permitir que entren en su mercado productos obtenidos bajo condiciones que aquí serían ilegales.
Exigencias sin reciprocidad
La organización criticó además la incoherencia de la política europea, que sigue aumentando las obligaciones del ganadero comunitario, con nuevas exigencias en bienestar animal, transporte o sostenibilidad, mientras impulsa acuerdos comerciales y mantiene importaciones de países como Brasil o Argentina sin una reciprocidad real. ASAJA insistió en que no se opone al comercio internacional, pero reclama igualdad de condiciones, cláusulas espejo verificables, controles efectivos en frontera y salvaguardas automáticas.
ASAJA trasladará estas reivindicaciones al Ministerio de Agricultura. La organización considera el vacuno de carne un sector estratégico para la alimentación, el empleo, la economía rural y la conservación del territorio, y advierte de que, sin controles reales en frontera, España seguirá perdiendo ganaderos, explotaciones y capacidad productiva.






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