El pasado sábado se celebró el Día Internacional de las Cooperativas, este año bajo el lema promovido por la Alianza Cooperativa Internacional (ACI) «Las cooperativas por un mundo pacífico». Cooperativas Agro-alimentarias de España aprovechó la efeméride para reivindicar el papel del modelo cooperativo en la construcción de un medio rural más sostenible, cohesionado y próspero, y recordó que más de un millón de familias socias contribuyen cada día a su desarrollo económico, social y ambiental.

El cooperativismo agroalimentario español está integrado actualmente por 3.669 cooperativas, que agrupan a más de un millón de agricultores y ganaderos socios y generan 119.178 empleos directos, según los datos aportados por la organización. Su facturación conjunta supera los 44.770 M€ y su actividad representa el 68 % del valor de la Producción Final Agraria española y el 25 % de las ventas netas de la industria alimentaria nacional, cifras que consolidan a este modelo empresarial como uno de los principales motores económicos y sociales del medio rural.
Ángel Villafranca, presidente de Cooperativas Agro-alimentarias de España, señaló que «las cooperativas nacen de la cooperación de las personas, y cuando cooperamos, todos avanzamos», y añadió que allí donde existe una cooperativa existe también una comunidad más fuerte y con mayores oportunidades de futuro. La organización vinculó la construcción de la paz no solo con la ausencia de conflictos, sino con la generación de empleo, el fortalecimiento de la economía local, la participación y la gestión responsable de los recursos naturales.
De acuerdo con la entidad, las cooperativas agroalimentarias son empresas propiedad de los propios agricultores y ganaderos, que comparten el objetivo de fortalecer sus explotaciones y asegurar el futuro de sus pueblos. Su modelo empresarial mejora la rentabilidad de las producciones, genera valor añadido, impulsa la innovación y refuerza la posición de los productores en la cadena alimentaria. Los beneficios generados por la actividad cooperativa permanecen en el territorio, lo que impulsa el empleo, la inversión y el dinamismo económico de miles de municipios rurales, mientras que la creciente dimensión empresarial alcanzada por muchas cooperativas ha reforzado su presencia en los mercados internacionales sin perder el vínculo con el territorio.
Jóvenes, mujeres y gobernanza: los otros pilares del modelo
El colectivo destacó asimismo la función de las cooperativas en la vertebración social y económica del medio rural: su arraigo favorece la fijación de población, el mantenimiento de la actividad económica y la creación de oportunidades para las nuevas generaciones, contribuyendo a que numerosos municipios sigan siendo espacios vivos y con futuro. En esta línea, la organización remarcó que las cooperativas impulsan la incorporación de jóvenes agricultores y ganaderos, promueven una mayor participación de las mujeres en los órganos de gobierno y fomentan la formación continua de las personas socias, con un modelo de gobernanza que, según la entidad, constituye un ejemplo de participación, transparencia y corresponsabilidad.
Cooperativas Agro-alimentarias de España situó además a este modelo empresarial como actor clave en la transición hacia un sector más sostenible, a través de la digitalización, la agricultura de precisión, la mejora de la eficiencia energética, la optimización del uso del agua, la valorización de subproductos, la economía circular y la reducción de emisiones, estrategias que las cooperativas estarían desarrollando para afrontar los retos del cambio climático. El Observatorio de Digitalización de Cajamar señala, en esta línea, que la transformación digital del sector primario se apoya sobre todo en las cooperativas, como estructuras de confianza muy por encima de otras organizaciones o instituciones.





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