Una investigación internacional con participación del Instituto de Agricultura Sostenible (IAS-CSIC) ha identificado la base molecular que explica la pérdida de hojas causada por el hongo Verticillium dahliae, un avance clave para diseñar nuevas estrategias de resistencia frente a las cepas más virulentas de esta enfermedad.

El Verticillium dahliae es un patógeno fúngico responsable de la verticilosis o marchitamiento vascular, una afección grave que ataca a cultivos leñosos y herbáceos como el olivar, el algodón y el tomate. El hongo, presente en suelos de todo el mundo, penetra en la planta a través de las raíces y coloniza sus vasos xilemáticos, lo que bloquea el transporte de agua y provoca síntomas como retraso del crecimiento, clorosis y senescencia temprana.
El control de este marchitamiento resulta especialmente complejo en el campo. Según explica el equipo científico, ciertas cepas altamente agresivas, clasificadas como patotipo D, están aumentando su prevalencia y suponen una amenaza creciente para las plantaciones a nivel global. Hasta la fecha, el mecanismo genético subyacente que explicaba la elevada agresividad de estas cepas defoliantes frente a las no defoliantes era desconocido.
El estudio, publicado recientemente en la revista Nature Communications, combinó diversas técnicas genómicas y funcionales para aislar el determinante molecular del patógeno. Los investigadores identificaron una pequeña región genómica específica en el patotipo más severo que codifica dos genes efectores duplicados, es decir, moléculas producidas por el hongo para alterar la fisiología de la planta y facilitar la infección.
El mapa para bloquear el marchitamiento
Las pruebas en laboratorio confirmaron el hallazgo: la eliminación simultánea de ambos genes suprimió la patogenicidad y la defoliación tanto en plantas de algodón y olivo como en variedades modelo. A la inversa, la introducción de estos genes en cepas de hongo que originalmente no causaban defoliación bastó para desencadenar la caída de las hojas.
Aunque este descubrimiento genético no se traduce en una herramienta de aplicación inmediata a pie de parcela, sienta las bases para futuras líneas de prevención. Los autores del trabajo recomiendan a los programas de mejora vegetal que busquen líneas de germoplasma que hayan evolucionado para reconocer esta proteína efectora, ya que podrían albergar genes de resistencia específicos.
El consorcio investigador avanza ahora hacia el estudio molecular detallado del mecanismo de acción para comprender el proceso completo de defoliación. Desde las instituciones europeas participantes estiman que, de contar con el apoyo empresarial necesario, las primeras plantas mejoradas genéticamente para resistir esta cepa podrían ser una realidad en un plazo de diez años.
Referencia: Doddi, A. et al. (2026). A structurally unique effector shared between vascular wilt fungi drives cotton and olive defoliation. Nature Communications. https://doi.org/10.1038/s41467-026-74504-z






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