Las organizaciones agrarias UPA Madrid y UPA-UCE Extremadura advierten de una campaña de cereal de secano marcada por pérdidas económicas que superan los costes de producción, resultado de la combinación de precios bajos, insumos disparados y una climatología adversa que ha mermado los rendimientos de forma severa.

En la Comunidad de Madrid, los cerca de 85.000 ha dedicadas al cereal de secano —principalmente cebada, concentradas en el centro, sur y este de la región— registrarán este año pérdidas de entre 130 y 150 €/ha, lo que supone un perjuicio económico de aproximadamente 13 M€ para el conjunto del territorio. UPA Madrid atribuye el resultado negativo a las escasas lluvias y las altas temperaturas en las últimas semanas del ciclo productivo, al encarecimiento del combustible y los fertilizantes derivado en parte del conflicto en Irán, a los bajos precios del mercado —con la cebada cotizando en torno a 185 €/t— y a los daños causados por una plaga de conejos. Los herbáceos representan cerca del 37% de toda la superficie cultivada de la región.
La organización madrileña considera que las ayudas articuladas a nivel nacional no compensan las pérdidas generadas esta campaña y reclama que la Comunidad de Madrid active un apoyo autonómico específico. Propone, además, que se establezca una ayuda asociada para el cereal de secano similar a la que ya existe para el olivar, mientras persista la situación de crisis.
Una cosecha adelantada y mermada
En Extremadura, la situación productiva es igualmente grave. UPA-UCE ha alertado de que la cosecha se ha adelantado por las altas temperaturas y de que los rendimientos de las primeras semanas apuntan ya a unas pérdidas de producción del 40%. El estrés acumulado por la planta, pese a los tratamientos fitosanitarios realizados, ha derivado en que muchos agricultores hayan optado por convertir en heno el trigo destinado a grano, ante un porcentaje de grano vano que la organización cifra en torno al 80%.
Los números no cierran. Con un coste medio por hectárea de unos 750 € y un rendimiento promedio de 2,5 t/ha en muchas explotaciones extremeñas, los precios actuales —en niveles similares a los de 2025— no permiten cubrir los gastos de producción. A ello se suma que los costes han subido más de un 30% respecto a la campaña anterior.
UPA-UCE exige tanto al Gobierno central como a la Junta de Extremadura mayor presupuesto para sostener al sector. La organización reclama también el desbloqueo de las ayudas por borrascas que la Junta aún no habría puesto sobre la mesa, a pesar de que municipios de comarcas como La Serena o la Campiña quedaron fuera de los listados iniciales de beneficiarios. En el plano comercial, pide que los intermediarios paguen precios que cubran los costes de producción y que se aplique la Ley de la Cadena Alimentaria, además de establecer cupos a los cereales importados de Ucrania y articular medidas de reducción de costes en el marco de la PAC.
Ambas organizaciones coinciden en que la situación compromete la viabilidad de las explotaciones familiares y advierten del riesgo de abandono si no se adoptan medidas con urgencia.






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