La proliferación de este insecto, favorecida por la climatología, provoca estrés, caídas de la fertilidad y abortos en los rebaños extensivos ante la falta de medidas institucionales, según denuncia la organización agraria.

La mosca negra ha regresado con especial intensidad a las zonas de ribera y humedales de Aragón, convirtiéndose en una amenaza tanto para la población local como para la rentabilidad de las explotaciones ganaderas. La Unión de Agricultores y Ganaderos de Aragón (UAGA-COAG) ha advertido de que la falta de una estrategia coordinada por parte de las administraciones está permitiendo que el problema se agrave campaña tras campaña.
Las elevadas temperaturas primaverales, sumadas a las abundantes lluvias del pasado mes de abril y la práctica desaparición de las heladas invernales, han conformado un escenario idóneo para la multiplicación del insecto. Esta situación trasciende el ámbito agrario y afecta ya a los municipios ribereños, convirtiéndose en un problema de salud pública que castiga a los vecinos del entorno del Ebro.
Ataques masivos en las horas de pastoreo
En el caso de la ganadería extensiva, la presión de la plaga altera drásticamente el comportamiento y dificulta el manejo de los animales. El colectivo agrario explica que, debido a su temperatura corporal cercana a los 40 grados, las ovejas aprovechan las primeras y últimas horas del día para alimentarse durante las jornadas calurosas. Estas franjas coinciden con los picos de mayor actividad de la mosca negra, provocando que el mero avance de los rebaños levante nubes de insectos que atacan masivamente al ganado.
Como consecuencia directa de este asedio continuo, los animales reducen su tiempo de pastoreo y desarrollan graves cuadros de estrés e inmunodepresión. Los daños cuantificados por la organización se traducen en un aumento de los abortos embrionarios, pérdida de peso en el ganado y un descenso de la fertilidad durante la época de celo.
Esta suma de factores merma la rentabilidad de las granjas, agravando las dificultades económicas de un sector que ya arrastra altos costes de producción y escasez de pastos por la falta de precipitaciones.
Ante la gravedad del impacto, el responsable del sector ovino de UAGA-COAG, José Manuel Casado, ha exigido actuaciones urgentes y coordinadas para reducir las poblaciones del insecto. Desde la entidad subrayan que la mosca negra ha pasado de ser una simple molestia estacional a un problema estructural, por lo que instan a las autoridades y organismos competentes a buscar soluciones sostenibles frente a la actual inacción.


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