El Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) ha confirmado la presencia del gusano barrenador del Nuevo Mundo (NWS, Cochliomyia hominivorax) en un ternero en el sur de Texas, lo que supone la primera detección de esta plaga en la cabaña nacional en varias décadas. El hallazgo activa las alertas sanitarias tras el avance sostenido de la enfermedad desde territorio mexicano.

El Servicio de Inspección de Sanidad Animal y Vegetal del USDA localizó las larvas en la zona umbilical de un animal de tres semanas en el condado de Zavala. Las autoridades estadounidenses han precisado que, por el momento, no se han registrado más casos en el área afectada.
Ante este escenario, el Gobierno federal y los responsables de sanidad animal de Texas han activado de inmediato los protocolos de emergencia. Se ha establecido una zona infestada de 20 kilómetros alrededor del foco, complementada con estrictos controles de movimiento para el ganado, el establecimiento de cuarentenas y un refuerzo exhaustivo de la vigilancia en las explotaciones cercanas.
La llegada de la plaga a los estados fronterizos era un riesgo inminente para las autoridades sanitarias. La enfermedad ha ido ascendiendo progresivamente desde México, país que acumula más de 27.400 positivos desde noviembre de 2024 y mantiene más de 2.000 casos activos. Según los datos del seguimiento transfronterizo, el foco más septentrional se situaba a 160 kilómetros de la frontera en septiembre pasado, pero hace escasos días ya se encontraba a apenas 50 kilómetros.
El frente de contención aéreo
Para frenar la expansión del brote, el USDA ha intensificado su estrategia de control biológico mediante la liberación de moscas estériles. A los cerca de cuatro millones de insectos que ya se esparcen semanalmente por vía aérea, se sumarán ahora nuevas sueltas mediante cámaras terrestres en la zona de cuarentena para tratar de saturar a la población silvestre.
Esta táctica se había ampliado preventivamente el pasado mes de febrero, creando una franja de seguridad que penetra 80 kilómetros en Texas a lo largo de la frontera con Tamaulipas, donde ya se han liberado más de 129 millones de ejemplares.
El método de erradicación aprovecha el ciclo reproductivo de la especie. Las hembras de esta mosca, responsables de depositar los huevos en las heridas del ganado de sangre caliente, se aparean una sola vez en su vida. Al copular con machos esterilizados en laboratorio, las puestas resultan inviables, lo que reduce drásticamente la población y mitiga las graves lesiones y las importantes pérdidas económicas que las larvas provocan al devorar el tejido vivo de los animales.
¿Qué es el gusano barrenador?
El gusano barrenador del Nuevo Mundo (Cochliomyia hominivorax) es un insecto parásito originario de América que afecta principalmente al ganado, aunque también puede infestar a otros animales domésticos y silvestres, e incluso al ser humano. La hembra deposita sus huevos en heridas abiertas o mucosas de los animales, y las larvas, al eclosionar, se alimentan de tejido vivo. Este proceso genera lesiones graves, debilidad, pérdida de peso y, en casos avanzados, la muerte del animal.
Además del daño directo causado por la infestación, el gusano barrenador puede transmitir infecciones secundarias y está asociado al síndrome nefrótico, una enfermedad que compromete el sistema renal de los animales afectados. El síndrome se caracteriza por pérdida de proteínas a través de la orina, edemas generalizados y deterioro progresivo de la función renal, lo que complica aún más el estado de los animales parasitados.
México y Estados Unidos llevan décadas colaborando en programas de erradicación del gusano barrenador, principalmente a través de la liberación de moscas estériles. Estos esfuerzos habían permitido mantener a raya al parásito, pero la reaparición de focos en regiones cercanas a la frontera incrementa el riesgo de que la plaga vuelva a establecerse en territorio estadounidense.
El gusano barrenador es endémico en Cuba, Haití, República Dominicana y países de Sudamérica. Durante décadas, Estados Unidos y Panamá han colaborado para prevenir su desplazamiento hacia el norte, utilizando una técnica de control biológico (insectos esterilizados). Así se erradicó el gusano barrenador de Estados Unidos en 1966 y eliminó un pequeño brote en los Cayos de Florida en 2017.




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