La Consejería de Agricultura del Gobierno de Aragón ha desistido de los contratos del programa de consumo de frutas en escuelas al detectar que el suministro incluía peras procedentes de Sudáfrica y naranjas de Egipto. La consejera Arancha Simón lo anunció este lunes ante las Cortes de Aragón y justificó la decisión por la incompatibilidad de un programa público de apoyo al sector agrario que, según señaló, acaba beneficiando a productores de terceros países mientras Aragón genera fruta de calidad.

«No podemos entregar a nuestros niños peras de Sudáfrica, naranjas de Egipto mientras en Aragón se produce fruta de calidad excepcional», afirmó Simón ante la Cámara. La consejera calificó la situación de inaceptable y anunció que los contratos serán revisados para garantizar que, cuando el programa se reactive, lo haga con producto de proximidad. «Enseñar a comer bien y a valorar los productos de nuestra tierra también es defender a nuestros agricultores», añadió para justificar que, durante la pausa, se mantendrán las actividades de educación alimentaria en los centros escolares.
Una pausa, no un cierre
Según Simón, el objetivo es que el programa se active con «fruta de calidad y de proximidad, con producto de aquí». Mientras se evalúan los nuevos pliegos, la Consejería mantendrá la formación nutricional en las aulas.
La consejera aprovechó su comparecencia para trazar un diagnóstico del peso agroalimentario de la comunidad. Aragón es, según los datos que aportó, la tercera comunidad autónoma en valor de producción agraria, con más de 2,5 millones de hectáreas cultivadas y el liderazgo nacional en producción porcina. La industria agroalimentaria regional genera, de acuerdo con su intervención, más del 20% del PIB industrial de la comunidad.
Simón también enumeró el conjunto de denominaciones de origen e indicaciones geográficas que avalan la proyección exterior del sector: el jamón de Teruel, el aceite del Bajo Cinca y los vinos de Cariñena, Somontano, Campo de Borja y Calatayud, entre otros.
Trabajo y diálogo como promesa
La consejera cerró su intervención con un mensaje directo a agricultores, ganaderos, jóvenes en proceso de incorporación al sector, familias rurales, cooperativas e industrias agroalimentarias. Les trasladó que tendrán «una consejería abierta, que serán escuchados, que serán respetados y que tendrán un gobierno que defienda sus intereses».
Sin prometer resultados inmediatos, Simón comprometió trabajo, diálogo y «una defensa firme e inequívoca del sector primario aragonés», en sus propias palabras, y vinculó la defensa del campo a la preservación de los pueblos, la identidad territorial y el futuro de Aragón.





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