Las protestas del sector lácteo se extendieron ayer por dos comunidades autónomas. En Cantabria, unos 150 ganaderos se concentraron frente a la fábrica de Leche Celta en Meruelo; en Cataluña, Unió de Pagesos movilizó a sus socios ante la central de Pascual en Gurb (Osona). El detonante es el mismo en ambos casos: los nuevos contratos que la industria pretende imponer con bajadas de entre 5 y 10 céntimos por litro, con vencimiento el próximo 1 de abril.

Cantabria
En Meruelo, las organizaciones convocantes —UGAM-COAG, ASAJA, UPA y AIGAS, con el respaldo de varias cooperativas cántabras— rociaron con bidones de leche la entrada de la fábrica y llamaron al timbre sin ser recibidos.
El responsable de juventudes agrarias de COAG, Luis Pérez Portilla, fue directo en su valoración desde el acto: «Si quieren leche, que se pongan a ordeñar». Señaló a Nestlé, Pascual y Entremiares como industrias que lideran estas bajadas y denunció que lo que se está haciendo es una imposición, no una negociación. «No somos un número, somos ganaderos, y esto lo que hace es que se pierdan muchas familias ganaderas», afirmó, apuntando que en diez años las explotaciones lácteas en España se han reducido a la mitad según los datos que manejaba el sector en el acto. En Cantabria, según indicó, solo quedan 700 ganaderos de leche.
Pérez Portilla también alertó sobre la incertidumbre económica: «Esta guerra no sabemos ni cuánto va a durar ni cuánto van a aumentar los costes de producción». Los costes del carburante han subido un 41%, los fertilizantes un 20% y los plásticos más de un 20%, en plena campaña de ensilado. Y lanzó un aviso claro a las industrias: «Iremos a aquellas que ofrezcan contratos a la baja, contratos irrisorios y se rían de nuestros productos y de nuestras granjas. Iremos donde haga falta». Las organizaciones han pedido al Ministerio de Agricultura que actualice los costes de producción y aplique la subida que corresponde por el impacto del conflicto.
Cataluña: una caída del 12% de la facturación y veinte años sin rentabilidad
En Gurb, Unió de Pagesos concentró a sus socios frente a la central de Pascual para denunciar bajadas de entre 5 y 6 céntimos por litro lideradas por Lactalis y secundadas por Làctia y Pascual. La organización cifró el impacto en una caída del 12% de la facturación de las explotaciones, en un momento en que los costes de gasoil, energía y alimentación del ganado están al alza.
El sindicato catalán señaló además la paradoja de fondo: el mercado español es deficitario en leche, y todo apunta a que ese déficit se agravará en los próximos meses. Aun así, la propia industria fomenta la entrada de leche a menor precio procedente de Francia y Portugal para presionar a la baja el precio en origen. Unió de Pagesos advirtió que, de aplicarse estas rebajas, muchas explotaciones que en condiciones normales serían viables se verían abocadas al cierre. La organización recordó además que el sector acumula dos décadas en las que solo ha tenido tres años con beneficios.
En el plano legal, el sindicato denunció el incumplimiento de la Ley 12/2013 de la cadena alimentaria, que prohíbe la venta a pérdidas y obliga a la transparencia en la formación de precios desde el origen hasta el consumidor final. Recordó que tiene interpuesto un contencioso administrativo contra la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia por archivar una denuncia contra varias cadenas de distribución que fijaron precios idénticos en la leche de marca blanca durante más de cuatro años consecutivos.





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