La preocupación por la subida de los fertilizantes desde el inicio del conflicto con Irán no se limita a los agricultores europeos. En Estados Unidos, el sector afronta con la misma inquietud el arranque de las siembras de primavera por el riesgo de nuevos encarecimientos en los abonos y en el combustible, según advierte la organización agraria American Farm Bureau Federation (AFBF), que representa a 6 millones de explotaciones agrarias de EEUU.

Los mercados de fertilizantes están globalmente integrados, por lo que las interrupciones del suministro en una región pueden influir en los precios y la disponibilidad en otras . Estados Unidos depende tanto de la producción nacional como de las importaciones para satisfacer la demanda de fertilizantes, y la exposición a las importaciones varía según el nutriente. Aproximadamente el 97 % del potasio, el 18 % del nitrógeno y el 13 % del fosfato se importan . Esta exposición a las importaciones aumenta la sensibilidad a las interrupciones del comercio mundial, especialmente durante los picos estacionales de demanda.
Esto significa que, aunque Estados Unidos no importa directamente grandes cantidades de fertilizantes de Oriente Medio, sus mercados nacionales siguen respondiendo a las fluctuaciones de precios en la región. Por ejemplo, si los países que dependen en mayor medida del suministro de fertilizantes del Golfo Pérsico, como India o Brasil, se ven obligados a buscar fuentes alternativas, su demanda podría desplazarse hacia otros proveedores globales, lo que aumentaría la competencia por el producto disponible y elevaría los precios para los agricultores estadounidenses.
Las condiciones del suministro mundial de fertilizantes también pueden verse afectadas por las medidas políticas de otros importantes países productores. Por ejemplo, China ha considerado o implementado periódicamente restricciones a la exportación de fertilizantes para priorizar el suministro interno, lo que puede limitar la disponibilidad mundial, en particular de fertilizantes fosfatados. Actualmente, se encuentran restringidas las exportaciones hasta finales de agosto de 2026.

La inquietud llega, además, en un momento especialmente sensible para la agricultura estadounidense. La ventana de siembra de maíz arrancan entre finales de enero y junio, según el estado, aunque la mayoría son en en marzo y abril. El grueso de la demanda de fertilizantes y combustible se concentra precisamente en estos meses de primavera, cuando se aplica aproximadamente el 50% del nitrógeno destinado al maíz, el 28% del algodón y el 42% del trigo de primavera.
AFBF también advierte de que el encarecimiento energético añade presión sobre toda la actividad agraria. El diésel resulta esencial para la preparación del terreno, la siembra, la aplicación de fertilizantes y el transporte de las cosechas, de manera que una subida del petróleo no solo eleva el coste de fabricar abonos, sino también los gastos operativos de las explotaciones. El precio del crudo subió un 36% desde finales de febrero hasta comienzos de marzo, hasta situarse en 90,9 dólares por barril.

¿De donde importa fertilizantes EEUU?
Como puede verse en la infografía realizada por la AFBF, elaborada con datos del USDA FAS, Canadá fue en 2025 el principal abastecedor de fertilizantes de Estados Unidos, con 13,1 Mt y el 52% del total importado. En segundo lugar aparece Rusia, con 4,9 Mt y una cuota del 20%. A continuación figuran Catar, con 1,1 Mt; Arabia Saudí, con 0,8 Mt; Trinidad y Tobago, con 0,7 Mt; e Israel, con 0,6 Mt. Entre los proveedores con menores volúmenes también aparecen Noruega, Argelia, Países Bajos y Nigeria.

¿Qué le piden a Trump?
La American Farm Bureau Federation considera que este mapa de suministros confirma hasta qué punto el mercado estadounidense sigue condicionado por el comercio internacional, incluso cuando la dependencia directa de Oriente Medio no sea dominante. La organización sostiene que cualquier alteración relevante en las rutas marítimas o en los flujos globales puede terminar repercutiendo en los costes del campo estadounidense.
Por este motivo, la entidad ha reclamado a la Administración de EEUU medidas para proteger el transporte de fertilizantes a través del Estrecho de Ormuz y para reducir la presión sobre los costes de importación. Entre otras actuaciones, pide proteger las rutas marítimas no solo para el petróleo, sino también para los fertilizantes, reforzar la coordinación internacional para evitar interrupciones en la cadena de suministro y facilitar coberturas financieras o de seguro para los buques que transportan estos productos. También solicita la suspensión de los aranceles compensatorios sobre los fertilizantes importados.







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