El sector arrocero europeo afronta una de sus mayores crisis de rentabilidad debido al incremento constante de las importaciones de arroz asiático a bajo precio y a la falta de mecanismos eficaces de defensa comercial. En el marco de las negociaciones del Trílogo sobre el nuevo Sistema Generalizado de Preferencias (SGP), organizaciones agrarias y cooperativas, encabezadas por Copa y Cogeca, advierten de que la supervivencia del arroz europeo se encuentra en una situación crítica.

El actual marco del SGP, junto con los acuerdos preferenciales y los contingentes arancelarios, permite la entrada libre de derechos de más de 635.000 toneladas de arroz elaborado al año, a lo que se suman grandes volúmenes de arroz cargo, especialmente de las variedades basmati procedentes de India y Pakistán. Solo en la campaña 2024/25, las importaciones de arroz elaborado alcanzaron un récord de 1,17 millones de toneladas, más de la mitad exentas de arancel. Las de arroz cargo ascendieron a 787.000 toneladas, de las cuales alrededor de la mitad correspondieron a arroz basmati libre de derechos.
Según Copa y Cogeca, este flujo creciente de importaciones a bajo precio, unido al aumento de los costes de producción y a las exigencias medioambientales, está situando al sector europeo en una posición insostenible. Los precios de exportación desde Myanmar se sitúan en torno a 285 €/t, frente a los 1.100 €/t del arroz tipo “Lungo-B” italiano, lo que ha obligado a los productores comunitarios a reducir sus precios entre un 20 % y un 30 %.
AVA-ASAJA reclama en Bruselas una cláusula automática de salvaguardia
En este contexto, la Asociación Valenciana de Agricultores (AVA-ASAJA) trasladó en Bruselas una batería de propuestas para frenar la crisis del arroz. La delegación, encabezada por Cristóbal Aguado, pidió a los europarlamentarios españoles y a la Representación Permanente de España ante la Unión Europea (REPER) que se introduzca una cláusula de salvaguardia automática que se active a partir de 200.000 toneladas anuales de importaciones sin arancel procedentes de países del acuerdo “Todo menos armas” (EBA), principalmente Camboya y Myanmar.
Esta cifra, coincidente con la propuesta de Copa y Cogeca, se considera el umbral máximo a partir del cual las importaciones empiezan a presionar de manera insostenible los precios en origen. Sin embargo, la actual oferta que la presidencia danesa ha presentado al Trílogo eleva el límite de activación a entre 600.000 y 700.000 toneladas, un volumen equivalente al de las importaciones de este año que ya han provocado una caída del 15 % en las cotizaciones europeas.
Para AVA-ASAJA, “esa cifra es una tomadura de pelo, un caballo de Troya, porque tener una cláusula que no sirve para nada es peor que no tener ninguna”. La organización pide a los países productores —Italia, España, Grecia, Portugal, Francia, Rumanía, Bulgaria y Hungría— formar una minoría de bloqueo para renegociar el texto y adaptarlo a la realidad del mercado.
Etiquetado de origen y actualización de aranceles
Otra de las reivindicaciones trasladadas por la organización valenciana es la obligatoriedad del etiquetado de origen UE/no UE en el arroz, con el fin de evitar que operadores vendan producto importado bajo apariencia de arroz valenciano, utilizando envases con imágenes tradicionales de la Albufera. Según AVA-ASAJA, existe ahora consenso entre productores e industriales para establecer esta medida, de forma similar a la aplicada en otros productos agrarios.
La asociación insiste también en la necesidad de actualizar los aranceles de importación del arroz, fijados entre 2004 y 2006 y sin revisión desde hace 21 años, pese a que la Organización Mundial del Comercio permitiría duplicarlos para compensar la inflación acumulada. Desde entonces, las importaciones se han multiplicado casi por diez, alcanzando 1,5 millones de toneladas esta campaña, de las cuales cerca de un millón entraron exentas de derechos, principalmente desde Camboya y Myanmar.
Cristóbal Aguado cuestiona que “no parece razonable ni coherente que Bruselas financie guerras para defender la democracia y al mismo tiempo elimine aranceles a dictaduras como Camboya y Myanmar, que vulneran sistemáticamente los derechos humanos y la democracia. Los arroceros europeos no deberían pagar esta política incoherente de la Unión Europea”.
El sector pide equilibrio entre solidaridad y protección
Tanto Copa y Cogeca como AVA-ASAJA coinciden en que el sistema SGP es una herramienta necesaria para apoyar a los países en desarrollo, pero advierten de que esta solidaridad no puede ejercerse a costa de la viabilidad de los agricultores europeos. Reclaman que se fije un umbral de activación realista, cercano a las 200.000 toneladas, la creación de un contingente separado para el arroz partido y un mecanismo anti-triangulación que evite el desvío de mercancías para eludir los aranceles.
El sector arrocero insta a las instituciones europeas a alcanzar un acuerdo equilibrado en el Trílogo que garantice unas condiciones de mercado justas y sostenibles, evitando que las preferencias comerciales se traduzcan en el desmantelamiento de una producción esencial para la seguridad alimentaria y el tejido rural europeo.






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