La alarma se despertó en Brasil, ante la amenaza de que la gripe aviar altamente patógena hubiera podido llegar a Sudamérica. Todo comenzó cuando en una explotación en el centro-oeste del país murieron 6.000 aves de una misteriosa enfermedad respiratoria y hubo que sacrificar 17.000.
Las autoridades han descartado que se trate de gripe aviar y sospechan que se trate de la enfermedad de Newcastle.






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