La Asamblea Nacional de Francia ha decidido, en base a una propuesta del Gobierno, aplicar la tasa de carbono a los biocarburantes y aumentar la fiscalidad del bioetanol y biodiesel, con lo que resultan más gravados que la gasolina. Estas medidas han provocado el rechazo de los productores de remolacha (CGB), de trigo (AGPB), de maíz (AGPM) y de oleoproteaginosas (Fop) del país.
Las cuatro organizaciones consideran inaceptable que se penalice una energía 100% renovable y que es, actualmente, la única solución para reducir las emisiones de CO2 de los automóviles. Además, opinan que esta medida es contraria a la reglamentación comunitaria, así como a la política voluntarista del gobierno a favor del medioambiente.






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