El arranque de 2026 ha venido acompañado de un giro al alza en los costes de fertilización para los principales cultivos, tras varios meses de cierta moderación, según el índice del coste de los fertilizantes elaborado por el Sistema de Información de Mercados Agrarios de la FAO. En enero, los índices de coste por hectárea subieron en todas las regiones analizadas y cerraron el mes por encima de los niveles de un año antes, aunque con intensidades distintas.

En la Unión Europea (Francia), el índice de costes de fertilizantes para trigo se situó alrededor de un 90% por encima de la referencia de 2019, con un avance ligero respecto a diciembre. En Estados Unidos, el coste para maíz revirtió la tendencia bajista reciente y repuntó con más fuerza, hasta cerca de un 72% sobre el nivel base. Brasil también registró una subida en soja tras descensos sucesivos, con el indicador en torno a un 60% por encima de 2019, mientras que en China el índice para arroz aumentó levemente y terminó enero aproximadamente un 20% por encima del punto de partida.
En paralelo, la relación entre precios de fertilizantes y precios agrícolas —una forma de medir la “asequibilidad” del abonado— mostró señales mixtas. En la UE, la ratio nitrógeno/trigo bajó ligeramente, pero se mantuvo en torno a un 82% por encima del nivel de 2019, uno de los peores registros de accesibilidad del último año. En Estados Unidos, la ratio urea/maíz continuó subiendo y cerró el mes cerca de un 41% por encima de la referencia, reflejando un deterioro moderado por el encarecimiento de la urea. En Brasil, el indicador potasa/soja se mantuvo por debajo del nivel base, mientras que en China la urea resultó algo menos asequible para el arroz de cara al arranque de la nueva campaña.
Por países, Brasil mantuvo un mercado estacionalmente lento pero con oferta suficiente y cerró 2025 con importaciones récord de fertilizantes (45,5 Mt), además de reactivar parte de su capacidad de producción de nitrógeno, con plantas que podrían cubrir más del 12% de sus necesidades de urea. En China, el mercado se mantuvo estable y con equilibrio prudente, apoyado en la coordinación de oferta y el acopio invernal en provincias cerealistas, con una demanda que debería intensificarse hacia finales de febrero tras el Año Nuevo Lunar.
En Europa, la entrada en funcionamiento del Mecanismo de Ajuste en Frontera por Carbono (CBAM) desde el 1 de enero de 2026 —con pagos ligados al carbono en importaciones como amoniaco o urea— ha añadido incertidumbre regulatoria, al tiempo que se han puesto sobre la mesa medidas temporales para aliviar el impacto sobre el mercado. En India, el foco estuvo en la fuerte actividad importadora y las licitaciones de urea, en un contexto de demanda interna elevada y tensión en la oferta mundial de nitrógeno. Y en Estados Unidos, aunque la mayoría de nutrientes tendieron a suavizarse, los nitrogenados —especialmente la urea— siguieron bajo presión por el empuje de los costes energéticos y otros factores de mercado.


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