La noche del pasado sábado 27 de diciembre, una acción de protesta terminó con un agricultor detenido y un momento de máxima tensión con las fuerzas de seguridad en el suroeste de Francia: varios agentes llegaron a desenfundar el arma durante la intervención para frenar un tractor.

Según el comunicado de la Prefectura del Gers, sobre las 22:30 se produjo una “acción de degradación de bienes” en Auch, cuando un tractor equipado con una cuba arrojó estiércol contra la fachada de la delegación local del periódico La Dépêche du Midi.
La elección de la redacción como objetivo no fue casual, según el entorno de la protesta. El co-presidente de Coordination Rurale del Gers, Jérôme Courrèges, justificó la acción por una insatisfacción acumulada con la cobertura mediática de la movilización.
La secuencia que ha hecho viral el caso del agricultor encañonado en Francia llegó cuando los agentes ordenaron detener la acción y el conductor no inmovilizó el vehículo. La Prefectura asegura que el tractor llegó a maniobrar en dirección a las fuerzas de seguridad, que los agentes reiteraron las órdenes de detenerse y que, ante esa situación, desenfundaron el arma para obligar al conductor a parar.
El conductor acabó parando el tractor y fue arrestado poco antes de las 23:00, quedando bajo custodia por daños cometidos de forma colectiva. Siempre según el relato oficial difundido por varios medios, la calma volvió después con relativa rapidez y parte de los manifestantes inició la limpieza de la fachada afectada.
Dos relatos enfrentados sobre la maniobra del tractor
La intervención ha abierto un choque de versiones. Mientras la Prefectura enmarca el desenfunde como respuesta a una maniobra peligrosa, la Coordination Rurale del Gers denuncia una actuación “desproporcionada” y sostiene que el conductor trataba de salir del lugar, además de anunciar que llevará el caso ante instancias de control.
Este episodio se produce en un contexto de protestas en el suroeste francés vinculadas a la dermatosis nodular contagiosa (DNC) en bovino, que está generando tensiones por las medidas sanitarias aplicadas y por el impacto sobre las explotaciones.





Los sindicatos agrarios de Francia defienden a muerte a los agricultores y ganaderos hasta donde haga falta. Aquí en España los sindicatos están vendidos por las subvenciones que reciben del gobierno de España y los gobiernos autonómicos.
La gendarmería francesa no tocan a los agricultores y ganaderos, sin embargo en España los muelen a porrazos en las manifestaciones.
Así nos va, los franceses paran los camiones de frutas y hortalizas de España y los vacían y los gendarmes mirando para otro lado.